Edición 2539: Jueves, 17 de Mayo de 2018

¡¡Abuso Judicial!!

Es censurable abusar del poder, pero lo es doblemente si quien lo hace es un juez que se contradice consigo mismo.

Esto es lo que está haciendo el juez Richard Concepción Carhuancho, en el caso del expresidente Ollanta Humala.

Exactamente a la semana siguiente que el Tribunal Constitucional (TC) dispusiera la libertad del exmandatario, revocando, por inconstitucional, la prisión preventiva dictada por el mencionado magistrado Concepción Carhuancho, el mismo juez ordenó la incautación de la casa de la familia Humala, incluyendo su desocupación. A las pocas horas ese mismo juez resolvió dos cosas: suspender la incautación y, luego, dejar sin efecto dicha suspensión. ¿Quién entiende esto?
La orden judicial, cumplida por un séquito de policías fuertemente armados, se sustenta en que el dinero destinado a la compra de la casa en la que viven el expresidente Humala, su esposa y sus tres menores hijos, habría sido de procedencia ilícita; es decir, se trataría de dinero sucio.

Sin embargo, hasta el momento, el exmandatario no ha sido acusado por la fiscalía, no obstante lo cual ya purgó prisión durante nueve meses, injustificadamente según la resolución del TC, y acaba de incautársele su propiedad familiar, sin saber todavía cuál delito se le imputa.

Es verdad que la orden de incautación es una medida cautelar, es decir, se trata de un pronunciamiento que la ley autoriza a realizar al juez, pero es igualmente cierto que dicha decisión, posible de dictarse aún antes de iniciarse un proceso, se encuentra sujeta a requisitos que la solventen fundadamente, entre ellos, que haya verosimilitud del derecho invocado. Dicho de otra manera, para emitir una medida cautelar, el juez debe estimar que los hechos imputados y la prueba acompañada pueden razonablemente aceptarse porque son ciertos; lo cual a todas luces resulta incomprensible si todavía no hay acusación formal ni juicio abierto.

No debe dejar de advertirse, también, que el mencionado juez Concepción Carhuancho había ordenado el embargo de la misma casa del expresidente Humala, con prohibición de transferirla por cualquier medio, de manera que estaba asegurada la garantía de una eventual reparación civil en el caso de que se dictase alguna sentencia condenatoria. No se comprende entonces por qué la orden de incautación.
Se está instalando en la ciudadanía una extraña sensación: que el espectáculo alrededor del expresidente  Humala, montado por el juez Concepción Carhuancho, que va desde su prisión preventiva dictada  por televisión en una madrugada, hasta la abusiva incautación de su casa familiar, tiene como propósito seguir convocando la curiosidad mediática para desviar la atención de los otros escándalos de  corrupción, pretendiendo con ello, además, transmitir la imagen de eficiencia de jueces y fiscales.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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