Edición 2535: Jueves, 19 de Abril de 2018

¿Qué se Descubre Detrás del Triunfo de Trump?

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “George Orwell, autor de 1984, empalidecería ante la tenebrosa fórmula concebida”.

Me llamó la atención una original explicación acerca de por qué había ganado Trump la presidencia norteamericana: para enfatizar que los Estados Unidos de América es un país de blancos, y no de gente de color, en sibilina alusión a Barack Obama. Claro que hay otras interpretaciones, que transitan desde el cuestionamiento al orden establecido, el desprecio a la inmigración –especialmente latina–  hasta la recuperación del sentimiento de “América primero”.

La referencia al color de la piel, sin embargo, envuelve también el escarnio por lo extraño, por lo que no se siente como propio, reviviendo la vieja –y pareciera que aún no resuelta–  diferencia entre blancos y negros (y esto incluye a los latinos).

Este fenómeno tan incomprensible por su esencia discriminadora, que debiera resultar inadmisible en lo que tiene de recorrido el nuevo milenio, me lleva a relacionarlo con lo que se está convirtiendo en el gran trauma de la época: ¿cómo es que Facebook, la red social de mayor alcance en el mundo, ha permitido el acceso a los datos de más de ochenta millones de usuarios norteamericanos, y cómo es que se ha utilizado dicha información personal, sin ningún permiso, para intervenir, influenciar y orientar la decisión de los votantes en las elecciones en las que ganó Trump?

El proceso es, sin duda, escalofriante: afecta la intimidad de los ciudadanos al comercializarse sus perfiles sin autorización alguna, a fin de utilizarlos, maliciosamente, en generar mecanismos destinados a influir en la toma de decisiones. Hagamos este ensayo: si quiero que la gente vote por alguien, basándome en su data informática entregada a Facebook con bastante facilidad y no menos candor, le fabrico el prototipo de sus aspiraciones: alguien de raza blanca (que descarta  al de color y al latino), que cuestiona el sistema establecido (a pesar de ser parte de él) para reivindicar la grandeza del pueblo, lograda a largo de su historia. La respuesta es Trump.

El triunfo de Trump, por lo imprevisible,  produjo un gran susto planetario. Su gobierno, por las características del personaje, y por lo que se está descubriendo de cómo logró la victoria, sigue manteniendo al mundo en permanente sobresalto.

Pero lo relevante es el experimento, el cual pone de manifiesto una repulsiva forma de manipulación política. Existe la sospecha, ante la evidencia obtenida en el caso de Trump, que el perverso mecanismo también se habría utilizado para el referéndum del Brexit y en el proceso independentista de Cataluña. La amenaza a la democracia pareciera, entonces, inasible.

George Orwell, escritor de la visionaria novela 1984, empalidecería ante la tenebrosa fórmula concebida.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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