Edición 2532: Miércoles, 28 de Marzo de 2018

Odebrecht Incoherente

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “El concepto del juez Concepción es sorprendente, desestima lo resuelto por el superior”.

El expresidente Ollanta Humala está preso porque, según ha declarado Jorge Barata, la empresa Odebrecht le entregó tres millones de dólares para su campaña electoral. Se le imputa, sin haber sido acusado todavía, el delito de lavado de activos, porque el dinero recibido provendría de la ya famosa caja 2, de origen ilegal.

Jaime Yoshiyama y Augusto Bedoya, en su condición de altos dirigentes del movimiento fujimorista, según ha declarado el mismo Jorge Barata, recibieron de Odebrecht, también, un millón de dólares de la misma caja 2, para financiar la campaña electoral de Keiko Fujimori. Ambos, sin embargo, no están detenidos sino con impedimento de viajar al extranjero.

Debe ser difícil para la ciudadanía entender por qué ante una misma situación se aplica diferente sanción. Y es que entre estar en la cárcel y estar prohibido de salir del país, hay una marcada diferencia, como entre el día y la noche.

Todos recordamos que el mencionado Jorge Barata manifestó, igualmente, que los representantes de las empresas peruanas consorciadas con Odebrecht, sabían del pago ilegal que se realizó para la adjudicación y ejecución de la carretera Interoceánica. Fueron cinco los empresarios implicados, todos con el mismo grado de responsabilidad.

Pues bien, tres de los cinco empresarios fueron liberados recientemente, sin ninguna restricción a su libertad, después de haber estado detenidos. Ni siquiera impedimento de viajar: de la cárcel a su casa, por mandato de la Corte, que dejó sin efecto la orden de detención del juez Richard Concepción Carhuancho. No obstante, dos de los empresarios siguen detenidos.

Como en el caso anterior, debe ser complicado comprender la diferencia entre una situación (estar en la cárcel) y otra (estar libre), a pesar de tratarse de la misma imputación, por los mismos hechos.

El fenómeno descrito, que debiera ser ajeno al derecho, responde al concepto de independencia en el ejercicio de la función jurisdiccional; es decir, al distinto criterio jurídico que aplican quienes están procesando los casos. Obviamente, se trata de ópticas radicalmente diferentes. Pero el comportamiento del juez Concepción Carhuancho es sorprendente: ha desestimado lo resuelto por la Corte, su superior, cuando liberó a tres de los cinco empresarios, al sostener que no tiene por qué aplicar lo establecido a quienes siguen detenidos,  porque no está de acuerdo.

No debe dejar de advertirse, sin embargo, que esta incoherente conducta judicial lesiona uno de los principios básicos de la justicia: la predictibilidad; o sea, prever, presumir, estimar, cómo se va a resolver un caso en función a cómo se ha resuelto otro igual o semejante.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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