Edición 2530: Jueves, 15 de Marzo de 2018

Fujimori: el Viaje a la Semilla

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * |

La situación actual de Alberto Fujimori es, sin duda, paradójica. Está libre después del indulto presidencial, pero acaba de involucrársele en un nuevo juicio por el llamado caso Pativilca: una masacre de comuneros ejecutada por el denominado grupo Colina durante su gobierno. El Poder Judicial ha resuelto que el derecho de gracia que se le concedió no resulta aplicable a este caso. Es verdad que la decisión ha sido impugnada por la defensa de Fujimori, pero pareciera improbable que se revoque, ya que las consideraciones para desestimar la gracia presidencial concedida resultan bastante sólidas.

Por ello, es difícil imaginarse a Fujimori, nuevamente, sentado en el banquillo de los acusados para responder a la imputación de ser autor (mediato) de esta matanza. Más difícil aún es que acepte una condena, fundada en la ingente prueba que pareciera que tiene la fiscalía para demostrar que Fujimori sabía los hechos y los consintió. Ojo: no se trata de un pre juicio, sino de una deducción lógica, compatible con la sentencia que se le dictó en el juicio que motivó el indulto. Recordemos que la condena de Fujimori se sustentó precisamente en que él sabía de la existencia y actuación del grupo paramilitar Colina.

Hagamos memoria. En 1992, meses después del autogolpe de Estado del 5 de abril, hubo una insurgencia encabezada por el general Jaime Salinas Sedó. Enterado del acontecimiento, Alberto Fujimori no dudó en refugiarse en la Embajada de Japón en Lima. El año 2000, inmediatamente después de que se desmoronara el régimen al conocerse el grado de corrupción institucional que lo caracterizó, Alberto Fujimori viajó al extranjero y no regresó: renunció por fax a la presidencia de la República y se asiló en el Japón. En el 2005, Fujimori viajó a Chile en la esperanza de tener un retorno triunfal al Perú. Sin embargo, fue detenido y mientras se tramitó el proceso de extradición, Alberto Fujimori fue candidato y pretendió ser electo Senador para la Dieta (o Senado) del Japón, buscando inmunidad.

Entonces, que Alberto Fujimori vuelva al Japón es que retorne a sus raíces o, haciendo un paralelo con la ficción de Alejo Carpentier, que realice “el viaje a la semilla”.

Ahora bien, si eso ocurriese  –es una posibilidad– cabe preguntarse: ¿qué pasaría con el fujimorismo como movimiento político? Pues lo mismo que con la novela de Carpentier: moriría, volvería a la nada, como todo final. 

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

Loading...