Edición 2525: Jueves, 8 de Febrero de 2018

Embrollo Injusto

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “El principio de la doble instancia judicial permite decisiones diametralmente opuestas”.

Es preferible un culpable en libertad que un inocente preso. Es una visión que garantiza el primer valor después de la vida, el de la libertad, y que sustenta el principio de la presunción de inocencia. Claro, hay quienes opinan lo contrario e invierten las cosas, al extremo de exigir que uno debe demostrar su inocencia antes de que se pruebe su culpabilidad.

La reflexión anterior obedece a lo que acaba de suceder con los empresarios de las constructoras peruanas en el escándalo de Odebrech, a quienes la Corte ha ordenado dejar en libertad, sin ninguna restricción, después de que el juez ordenase su encarcelamiento.

El principio de la doble instancia judicial permite esta clase de decisiones, diametralmente contradictorias: se trata de otra garantía ciudadana.

Es difícil que el ciudadano común y corriente, sin embargo, entienda esta clase de cosas, básicamente porque conllevan decisiones inversas: ¿cómo se explica que alguien que recibe una orden de detención por mandato judicial, a los pocos días, sea liberado por el mismo sistema de justicia? Y aquí los medios de comunicación, precisamente, en vez de hacer docencia cívica y orientar la información, por solo buscar la noticia altisonante, producen el efecto contrario: desconcierto.

Adviértase lo siguiente: en el Perú, aproximadamente, el sesenta por ciento (60%), seis de cada diez detenidos, lo están sin ninguna acusación, o sea, sin saber qué se le imputa; o sin juicio, es decir, sin habérsele iniciado ningún proceso o concluido aquel en el que se le demuestre su culpabilidad y, otro tanto, sin haber sido condenado, en otras palabras, sin imponérsele la pena aplicable al delito acreditado, en muchos casos de menor tiempo al que estuvo en la cárcel.

Los escándalos de corrupción del caso Lava Jato han hecho popular la medida de la prisión preventiva. Hasta el papa Francisco en su reciente visita, manifestó su perplejidad sobre el asunto: qué está pasando en el Perú que todos los presidentes están presos, dijo.

La deficiente actuación fiscal, en muchos casos, al exigir la prisión preventiva sin mayor so lvencia probatoria –como acaba de ocurrir con los liberados empresarios nacionales- y sin formular los cargos verosímilmente acreditables, está originando el siguiente fenómeno: para bien, desnudar la triste realidad de la mayoría de la población penal, que está presa sin acusación, o sin juicio, o sin condena; y, para mal, la desorientación ciudadana derivada del embrollo que el propio sistema de justicia origina.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico

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