Edición 2524: Jueves, 1 de Febrero de 2018

Kuczynski: Entre la Especulación y la Profecía

Escribe: Fernando de la Flor Arbulú * | “Para el ciudadano común y corriente destituir al Presidente forma parte de su vida cotidiana”.

Pedro Pablo Kuczynski juramentó a la Presidencia del Perú hace menos de dos años. No bien iniciado su gobierno, empezó a hablarse acerca de su vacancia. Hay quienes sostienen que haber permitido la censura de su primer ministro de Educación, Jaime Saavedra, sin hacer cuestión de confianza, antes de cumplirse un semestre de su mandato, fue un punto de inflexión, el comienzo del fin.
Cuando meses después, el entonces premier, Fernando Zavala, planteó al Congreso el pedido de confianza, ya era demasiado tarde: la absoluta mayoría fujimorista anticipó el resultado adverso. Y eso que estamos hablando de un gobierno apenas iniciándose dentro de un período de cinco años.

Sin embargo, el mar de fondo de la vacancia presidencial siguió siempre latente. Para el ciudadano común y corriente, destituir al Presidente de la República empezó a formar parte de su información cotidiana. Contra nuestra tradición histórica, se instaló entonces una especie de normalidad aceptada: PPK podía ser depuesto en cualquier momento, erosionándose de esta manera la relevancia de la institución presidencial.

Desde que se inició el gobierno de PPK han habido tres temas recurrentes, de intensidades diversas, que los peruanos hemos venido tratando frecuentemente: clasificarnos al mundial de fútbol de Rusia; que el papa Francisco nos visite, y que PPK sea vacado de la Presidencia. Para sorpresivo beneplácito de todos, sucedió lo primero, y el Papa acaba de estar en el Perú. Lo único que no ocurrió fue lo tercero: PPK no fue defenestrado.

Ahora de lo que se trata es de especular que el período presidencial de Kuczynski no durará hasta el año 2021. Nuevamente, transmitir a la ciudadanía la idea de la precariedad, sea porque el Presidente renunciará o porque será destituido –ahora sí. Otro deporte nacional: ¿cuándo caerá PPK?
La especulación es una idea sin sustento en la realidad; la profecía es una predicción, un vaticinio. El final anticipado del gobierno de PPK, no obstante que se arrope de sesudos análisis, es, por ahora, una simple intuición.

Nuestra reflexión es sobre la institucionalidad, algo que el país viene abandonando aceleradamente; por eso la inmensa informalidad. Claro, ¿quién va a creer en algo o respetarlo, si es que todo es efímero o irrelevante? La figura presidencial (prescindamos del nombre del personaje), que personifica a la Nación, no puede estar sujeta al mero juego especulativo o al simple vaticinio pretencioso.

*Abogado y fundador del Foro Demócratico.

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