Edición 2592: Jueves, 30 de Mayo de 2019

Chinchero: Mal Puesto el Foco

Escribe: Rafo León | “Que la ministra diga cómo es que el proyecto avanza si no hay un CIRA, como manda la ley”.

Lima, 25 de mayo de 2019

La hegemonía de Machu Picchu como nuestro ícono cultural y turístico ante el mundo es una de las razones por las que el turismo no despega en otros lugares del país, y ahora el mismo factor juega en contra del esclarecimiento de los impactos negativos que tendría el aeropuerto internacional de Chinchero, en caso se persistiera en su construcción.

Como se ha visto en las últimas semanas, desde la Unesco hasta The Guardian, pasando por revistas especializadas en turismo cultural, la academia y la prensa en diversos idiomas se han hecho eco del reclamo interno en contra de dicho proyecto, que viene movilizando cantidad y calidad de firmas. Sin embargo, la opinión de afuera se ha centrado en los supuestos daños que la megaobra significaría para Machu Picchu, cuando en primer lugar hay que considerar qué pasaría en Chinchero. Esta circunstancia ha permitido que en días pasados el presidente Vizcarra haya declarado que el proyecto va y que ya son más de quince años en los que expertos vienen estudiando el caso y se ha determinado que el santuario de Pachacutec no sufrirá. Se la pusieron en bandeja, habló solo de Machu Picchu.

Para entender el fenómeno es necesario diferenciar dos tipos de impacto del tremendo terminal aéreo. El primero, directo, en el Parque Arqueológico de Chinchero, y el segundo, indirecto, en la ciudad de Cuzco, en el Valle Sagrado y en Machu Picchu. El Parque Arqueológico de Chinchero se ubica a 28 km de la ciudad de Cuzco y es parte del Valle Sagrado. Contiene los restos del palacio de Túpac Yupanqui, un conjunto construido con la llamada arquitectura inca fina, que se utilizaba en las edificaciones de mayor valor.  Un tramo de especial relieve del Qapac Ñan -el de Chinchero a Urquillo-, también puesto en valor recientemente. El pueblo mestizo es una joya arquitectónica del siglo XVII. Pero quizás lo que más distingue a Chinchero sea su cultura viva.

Doce comunidades integran el distrito. Los tejidos de Chinchero se trabajan bajo la idea de un lenguaje de pallais que mujeres no necesariamente letradas organizan en sintaxis ancestrales. Fibras, tintes, todo un rescate de un arte inapreciable ahora está en manos de comuneras organizadas en asociaciones o empresas que les dan poder y logros económicos. Ellas son las que han evitado que esa textilería se pierda en el laberinto de la artesanía barata que compra el turista de suvenir.

No se había puesto aún la primera piedra del aeropuerto cuando frente a Chinchero empezó a surgir una urbanización estilísticamente hija de Juliaca, llamada Las Lomas. Emergió sin redes de agua ni desagüe, construcciones de cemento en bruto, inconclusas, caóticas, agresivas. En el Perú las Áreas Naturales Protegidas tienen una zona de amortiguamiento, los parques arqueológicos no.  Cuando se da una concentración de turismo en algún lugar del país comienza el crecimiento informal y silvestre de todo. Ocurre en Machu Picchu con el pueblo del mismo nombre, en el despelote en que se ha convertido Ollantaytamblo, en la periferia de Cusco, en varios pueblos del Colca.

Urbanización acelerada del entorno basada en la autoconstrucción, venta ambulatoria de comida y otros productos, inseguridad ciudadana, sobrecarga de gente y de vehículos, ruido, contaminación en el aire y a la vista, decenas de aviones entrando y saliendo cada día. Si la proyección del proyecto es de seis millones de turistas, produce ansiedad imaginar el tránsito que ello significaría, de aviones, de buses, vans, taxis, mototaxis y gente.

Indirectamente se impactará a Cuzco ciudad, al valle y a Machu Picchu por la carga babilónica de turistas que proyecta el aeropuerto. Pero hay que entender que el problema principal no será para el sector de los viajeros sino para los propios pobladores locales, que verán seriamente afectada su calidad de vida y hasta su estabilidad pues construido el mamotreto seguirá un proceso de gentrificación que los sacará de sus casas y sus chacras.

El presidente Vizcarra habla de “expertos” que aseguran lo inocuo del proyecto… para Machu Picchu. Es obvio que Vizcarra no quiere que un sector de cuzqueños se le ponga en contra, quienes sí anhelan el aeropuerto. Por eso habla a medias. Y por eso es que no debe hablar a medias la ministra de Cultura, Ulla Holmquist, conocida por su capacidad profesional tanto como por su claridad en favor del patrimonio. Es hora de que responda cómo es que el proyecto avanza si es que no hay un CIRA (Certificado de Inexistencia de Restos Arqueológicos), como manda la ley,  en la zona donde ya se comenzó a remover tierra.