Edición 2582: Jueves, 21 de Marzo de 2019

Sacrificios Humanos

Escribe: Rafo León | “¿De qué modernidad hablamos cuando hablamos de modernidad?”

Lima, 17 de marzo de 2019

Un caso oscuro y sórdido como pocos fue el que protagonizó el propietario y director de un colegio de Chosica, semanas atrás, con uno de los maestros más antiguos del plantel. Este segundo, de setenta años de edad, contemporáneo y amigo de su jefe, había expresado en varios momentos su intención de jubilarse. Parece, sin embargo, que el director no se la iba a dejar tan fácil y ocurrió lo siguiente: citó al profesor para una supuesta reunión de trabajo en el local de la escuela, y cuando este llegó encontró que en un aula dos chamanes norteños, padre e hijo, presidían una mesa de curandero que exhibía las clásicas artes de esos espacios rituales, además de otros objetos que al menos yo, que he frecuentado muchas de esas mesas, no conozco, como calaveras de colores.

El profesor fue retenido por la fuerza en el recinto y se le obligó a beber algo. Luego comenzó una ceremonia que a todas luces iba a terminar con el asesinato del hombre, quien aterrado comenzó a dar voces hasta que los chamanes fugaron y los vecinos lo rescataron. El director no negó la función del ritual pero sí que el proyecto estuviera pensado para causar la muerte del “paciente”.

Hace unos meses en Huanchaco se descubrió un entierro de ciento cuarenta niños sacrificados durante el periodo chimú, el corazón extraído. Estuve días atrás en Huarmey  cerca de Punta Lobos donde se encontraron doscientos cuerpos de tiempos también chimú, todos de hombres jóvenes a los que según los pescadores de la zona se les había cortado la yugular para que su sangre llegara al mar. ¿Una ofrenda destinada a contrarrestar al Niño?

Ocho siglos separan a estos sacrificios rituales del episodio de Chosica; sin embargo tres años atrás una persona muy cercana a mi familia perdió a un primo que vivía en Juliaca. El muchacho desapareció hasta que días después su cuerpo fue encontrado, sin corazón. Cuando los familiares quisieron poner la denuncia la policía respondió “en esos asuntos no nos metemos”.

Algún pariente del muchacho sacrificado empezó la pesquisa por su cuenta y llegó a la pepa. Un matrimonio de contrabandistas recurrió a un laika a fin de pasar por algún ritual que los hiciera aún más ricos de lo que ya eran. El malero les demandó el corazón de un hombre joven y los interesados se las ingeniaron para que por quinientos soles pagados a un sicario, su fortuna creciera y creciera en el año que comenzaba, a costa de la vida del estudiante.

Los incas practicaban la Mamacocha, sacrificio ritual de niños, Juanita es evidencia de ello, y lo hacían como parte de un ciclo anual de ceremonias de relación con las fuerzas superiores. Se trata de una estructura compleja y circular de la cual el sacrificio forma parte, pues es lo que demanda la deidad con su voluntad inapelable.

Ni en Chosica ni en Juliaca de hoy domina tal cosmovisión. En ambos casos se trató de variar el destino hacia algún interés particular en el medio de una sociedad desacralizada que dejó lo holístico hace mucho tiempo. Parece sin embargo que un peculiar concepto de modernidad no excluye el recurso a actos de una barbarie que atenta contra uno de los principios civilizatorios universales: al lado de la prohibición del incesto, se proscribe el asesinato.

Alguna vez estuve en una mesa en los bosques secos del norte, con un célebre maestro. En el grupo de pacientes destacaba una mujer muy llamativa, peinado, vestido, sandalias de taco hundiéndose en la tierra. Cuando el maestro nos pidió declarar el motivo por el que estábamos allí, la mujer sacó una foto carnet de la cartera y a voz en cuello lo dijo: “Soy la amante de este médico, quiero que mates a su esposa”. El maestro le explicó que él no hacía esas cosas y que además ella debería pensar en cómo sería una relación levantada sobre la muerte intencional de otro ser. La mujer, enfurruñada, se fue con sus tacones hasta la moto taxi que la esperaba y partió en medio de la oscuridad.

¿De qué modernidad hablamos cuando hablamos de modernidad? La xenofobia y la endogamia son atavismos de lo más primitivo de nuestra especie; sin embargo, han sido los detonantes de un atentado terrorista tan espantoso como el ocurrido en Nueva Zelanda. ¿Un sacrificio ritual para preservar la supremacía blanca en Occidente? Yo no lo dudo.