Edición 2565: Jueves, 15 de Noviembre de 2018

Chape y Chihuán

Escribe: Rafo León | “El comportamiento fujiaprista es una reacción ante el poco aprecio que siente el ciudadano hacia ellos”.

Lima, 12 de noviembre de 2018

Nadie la mandó a declarar que el sueldo que recibe como congresista no le alcanza para remolcar su tren de vida. Leyla Chihuán solita se puso la soga al cuello cuando con una sola oración creó sin quererlo un calificativo que ya pasó a integrar nuestro sociolecto: chihuán, hoy sinónimo de pobre, de misio, de aguja.

El momento por el que transcurre el fujimorismo no es decididamente el mejor para que la población, que desaprueba casi en un cien por cien al congreso de mayoría FP, deje pasar la oportunidad de convertir en caricatura a una militante sin necesidad de inventarle nada. De inmediato en las redes se desencadenó una ola de comentarios feroces contra el “estado chihuán”, aunque fueron los recursos de humor que estas redes ofrecen los que hicieron mejor su trabajo. Memes, montajes de fotos, juegos de palabras, videos, una selfie con trampita, dejaron en el más absoluto ridículo a una mujer que además de no haber destacado por nada en el parlamento, nos salió con esos aires de señorona que en nada le pegan.

La cereza del pastel la puso La Tigresa del Oriente cuando lanzó un clip en el que aparece cantando su situación de chihuán, usando para ello la melodía de un tema pegajoso de Ace of Base. La canción y su interpretación dan un poco de vergüenza ajena, conforman un producto pobre y elemental; sin embargo, se viralizó. Y ahora voy al punto: Leyla Chihuán amenazó a la Tigresa con enjuiciarla si no retiraba su sátira de las redes. La longeva artista charapa obedeció, cayó en el juego de la amenaza sin pensar que la palabra chihuán es de libre uso y que no habría materia para un caso penal de ninguna clase.

 

 

Días después una foto tomada dentro del Congreso, en un área pública, dio la vuelta al Perú. En ella aparecen Úrsula Letona y Mauricio Mulder dándose un beso, que si no es en la boca muy bien choca en el palo. No pasaron segundos para que nuevamente las redes sonaran y tronaran con comentarios jocosos y en algunos casos bastante vulgares acerca de ese chapecito entre dos políticos pertenecientes a agrupaciones que hoy son como el aserrín que se barre de madrugada en una chingana.

Mulder, con la sutileza de un ornitorrinco, se enfureció y levantando la ceja hasta la raíz de su calva saltó, insultó, se abrió el saco, amenazó con denunciar a quien colgó la foto en Facebook. Indignado argumentó (¿?) que en los comentarios a la imagen se deslizaban indirectas y especulaciones infamantes que nada tendrían que ver con la realidad. A veces el pez por la boca muere.

Frente a estos casos que son más que anecdóticos, me hago dos preguntas. Una: ¿qué les pasa por la cabeza a estos políticos para que cuando la Magdalena está menos que nunca para tafetanes, digan las barbaridades que dicen, o hagan las que hacen? El contenido de sus torpezas parecería que no es político pero claro que lo es. Disparar de esa manera cuando la decadencia les llega al cogote es echarle gasolina a la fogata, quizás partiendo de un hondo sentimiento de frustración por sus fracasos y de odio hacia una ciudadanía que los repudia.

La otra pregunta que me hago es retórica: ¿por qué amenazan con ir a unos tribunales como los peruanos, hoy devorados por el comején de la compadrería, la coima y el hermanitismo? ¿No se dan cuenta de que al ser personajes públicos y haber declarado y posado en lugares abiertos, se ubican en el dominio de cualquier persona que escuche y vea y tenga el derecho a comentar lo que se le antoje?
Con actitudes como las de Chihuán y Mulder se remarca la idea de que estos políticos no solamente integran agrupaciones autoritarias, violentas y represivas sino que están actuando guiados por la desesperación que les produce saberse tan mal afamados ante la gente. Siempre he pensado que en mucho el comportamiento de los fujiapristas responde a una reacción ante el poco aprecio que siente el ciudadano hacia ellos, que se traduce muchas veces en insultos y cosas peores. Es desde el resentimiento que proclaman torpezas haciendo aún más vicioso el círculo en el que nadan.

Y se amparan en un Poder Judicial que ellos mismos han infiltrado para hacer de las suyas. Todo hace pensar que ya se van. El Perú será mejor.

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