Edición 2548: Jueves, 19 de Julio de 2018

Fútbol, Gastronomía y Anticorrupción

Escribe: Rafo León | “¿No será entonces que la ciudadanía respetable agota en un like el desfogue a su indignación?”.

Lima, 16 de julio de 2018

No son muchas las pasiones que nos unen y sí las que nos separan. Entre las primeras arrasan el fútbol y la gastronomía. El affaire que casi saca a Paolo Guerrero del mundial movilizó la opinión de los peruanos de forma pocas veces vista. Por su lado ‘Oreja’ Flores dio a través de las redes un mensaje contra el racismo que inflamó el pecho de la hinchada tanto o más que un gol.

¿Alguien está haciendo lobby con Paolo, con Orejas, con la Foca, con Gallese, con doña Peta para que aparezcan en primera fila en alguna marcha programada en contra de la corrupción o para ser entrevistados en los programas políticos de la tele sobre algo que no sea patear una pelota, como es la cloaca del Poder Judicial que amenaza con definirnos como un país fallido?

La gastronomía, los peruanos somos los únicos seres del planeta que cuando comemos, hablamos de comida. Sabemos diferenciar un buen cebiche de otro no tan bueno a simple vista, somos capaces de hallarle estética a un plato de manchapecho. ¿Dónde está la organización encargada de estructurar la movilización contra el lava juez, que no ha convencido aún a Gastón de marchar al lado de Oreja, de Eva Ayllón, de Juan Diego Flórez, de Roque Benavides, de Rosana Cueva, de Mario Vargas Llosa, de Susy Díaz, de Hernán Vidaurre, del doctor Huerta, de Renato Cisneros, del cardenal Barreto, de Hugo Blanco, de Naamin Timoyco, de Alberto Belaunde, de César Hildebrandt, de Inés Melchor?

La mafia tiene de su lado a Laura Bozzo, a Butters, a Karina Calmet, a Natalia Málaga, a Petrozzi, a Hernando de Soto, a Mariátegui, a Gisela Valcárcel, a Cipriani y hasta al mismísimo Gareca  entre los personajes públicos más visibles, todos parte del espectáculo, farandulero o deportivo. ¿Cuáles son los llamados “líderes de opinión” jugando en el buen frente? Porque si se convoca a un lavado de banderas y me entero de que lo va a protagonizar Mónica Sánchez pues no voy, ella sabe de más cómo hacerlo. Y si la indignada es la honesta y tenaz peleadora Rosa María Palacios también me abstengo, me basta con verla para adivinar qué es lo que va a decir.

No sé quién tuvo a su cargo la movilización de los Cuatro Suyos que dio el puntillazo final al gobierno de Fujimori pero ese alguien supo tocar la tecla que reunió a millones de peruanos en un solo objetivo.

¿Tenemos a personas y a instituciones haciendo lo propio frente a una crisis del mismo o mayor calibre que la de aquellos tiempos?

No manifestarse de manera explícita en contra de la corrupción destapada es hacerse cómplice de ella. Es por ello que ponerse al frente de ese cáncer sobrepasa la pertenencia a una ideología, partido político, tendencia, gremio, religión o posición social. No debería sonarnos a descabellado que la CONFIEP invirtiera en traer a Vargas Llosa y a Juan Diego para marchar, lavar banderas y hacerlos declarar en giras y en sets de televisión, animándonos a no bajar la guardia ni por un segundo contra esa escoria que tiene la cara de César Hinostroza. Una inversión como esa de hecho ayudaría a mejorar el clima social y la seguridad jurídica que el capital exige para poner su plata, ¿o no es eso lo que dicen a cada rato los empresarios?

Las marchas –excesivas– que se vienen realizando en los últimos meses pasaron de la primera plana a la sección Locales. En mucho porque sus protagonistas dan la sensación de que hacen que llueva, sí, pero sobre mojado: van con el mensaje a quienes ya están evangelizados. ¿Y los hermanos Yaipén, y la más popular de las princesitas del folclore? No olvidemos que Fujimori y Tudela bailaron en el mismo tabladillo con Dina Paucar, Ruth Karina y Rossy War, y entonces dejemos de preguntarnos por qué la mafia tiene los adeptos que la trinchera decente es incapaz de atraer.

No hay duda de que la indignación generada por las revelaciones de los audios es grande y es creciente, uno se la encuentra entre opinólogos, intelectuales, taxistas y la vecina. Pero, ¿tenemos alguna figura liderando una movida gigantesca que le dé la vuelta a la tortilla y nos haga tener confianza en que saldremos de esta? Todo llevar a pensar que esa figura no existe y es por ello que las movilizaciones están sesgadas por las plataformas de los grupos hegemónicos: feministas, LGTBIQ, SUTEP, gremios de médicos, rondas campesinas, entre otros.

¿No será entonces que la ciudadanía respetable agota en un like el desfogue a su indignación?     

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