Edición 2547: Jueves, 12 de Julio de 2018

AP y FP; el Mismo Estilo

“La rectitud y la honradez son eyectadas del partido K con fuerza centrífuga”.

Lima, 8 de julio de 2018

Un partido político peruano, Acción Popular, antiguo, cuna y sede institucional y doctrinaria de un dos veces presidente del Perú además de muchas otras figuras de la arena pública nacional desde los años sesenta hasta una etapa de decadencia durante el fujimorismo, que hoy remite en la figura de Alfredo Barnechea, candidato en las elecciones generales de 2021 a la presidencia del Perú.

Un partido político peruano, Fuerza Popular, gestado en la década del fujimorismo menos como ideología que como modus operandi de apellido y vocación dinástica, creado para llegar al poder y ejercerlo hasta hoy en representación de una derecha extrema, corrupta, cerrada, severamente inculta y señera en lo que se denomina pragmatismo, actitud que hace equilibro entre la necesidad de tomar decisiones rápidas y de acrítica aceptación popular o hacerlo columpiándose en un trapecio que tiene debajo la malla de protección de una mafia. Keiko Fujimori es su líder y Kenyi Fujimori es el joker que en cualquier momento aparecerá para volver a cerrar el puño del apellido, el proyecto autoritario y la permanencia en el poder.

No suscribo, describo. Luis Valdez es un político pucalpino con un prontuario de campeonato. Fue alcalde de Coronel Portillo y durante su gestión se destapó su vinculación imbatible con el narcotráfico, en un proceso muy confuso y salpicado de coimas y violencia en el que pierde la vida el periodista local Alberto Rivera. Valdez es procesado pero resulta que nos hemos enterado recientemente de que pretendía volver a candidatear para el mismo cargo, como parte de las filas de Acción Popular.
Patricia Chirinos es una chalaca militante de AP que buscó inscribirse como candidata a la gobernación del Callao, pero sus no tan claros vínculos con autoridades de la provincia Constitucional procesados y encarcelados –Kouri, Moreno– produjeron un terremoto de litoral en el partido.

Edwin Vergara, congresista por FP, está voceado y más por su asociación con el narcotráfico. Yesenia Ponce ha aprendido a llorar para inundar la sala de la Comisión de  Ética del Legislativo cada vez que debe explicar la sarta de mentiras y corruptelas que sustentan sus estudios escolares. Becerril tiene un pasado no muy lejano como musculoso organizador de fuerzas de choque en conflictivas cooperativas agroindustriales del norte. El célebre Mamani no pierde su aire cool ni siquiera ante las evidencias demoledoras de su eventual participación en lavado de activos. Salaverry es prístino es eso de buscar inmunidad parlamentaria para no enfrentar deudas. Keiko Fujimori, líder de la organización K, es parte de los beneficiados con los seis mil millones de dólares que su padre Alberto Kenya se levantó en una década ignominiosa, y ahora ya le resulta difícil esconderse de un lavado a cuatro manos con Joaquín Ramírez, aparte de las menciones de Lava Jato a los millones que habría recibido de Odebrecht para su campaña.

Una vez que saltaron los casos de Valdez y Chirinos, Barnechea reaccionó de inmediato, para expulsar al primero de las listas electorales y poner distancia del procedimiento que permitió a la segunda llegar a candidata. No estoy elogiando a nadie por su proeza sanitarista, simplemente registro la conducta de la cabeza de un partido frente a personajes oscuros, turbios, profundamente irregulares.

Se diría que el mismo esquema que disparó a Barnechea es el que aplica Keiko en FP, solo que al revés. Cuando se ve en conjunto a los personajes de la bancada y con check list vamos anotando procesos, delitos, inconductas, muestras de  ignorancia, plagios, mentiras y otoronguismo, es inevitable preguntarse, ¿de dónde los sacan, cómo los reclutan, qué cosa buscan realmente en ese afán de llegar a ser autoridad? De cualquier manera es evidente que al militante o simpatizante que se salga del molde de FP, Keiko lo habrá de desacreditar hasta la expulsión. Lo acabamos de ver en el caso del Gobernador Regional Fernando Cillóniz. La rectitud y la honradez son eyectadas del partido K con fuerza centrífuga.

Igual que en Acción Popular solo que al revés.

No entronizo ni santifico a Barnechea. Solamente destaco un estilo de hacer política partidaria que mal que bien coincide con lo que las buenas conciencias imaginamos que define a una organización empeñada en ser gobierno. No hay que felicitar a Barnechea, los políticos están donde están para hacer las cosas bien. No hay mérito alguno en ello. En el caso de la mafia el modelo, paradójicamente, es análogo: sale de la organización el que no coincide con ésta, el honrado, el que está limpio, el que piensa, el que tiene una visión y aspira a que el Perú mejora en algo. Fuera, traidor.  

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