Edición 2546: Martes, 3 de Julio de 2018

Más Allá Del Infierno

Escribe: Rafo León | “Cada vez que surge una nueva denuncia contra FP recurren a la negación o al ejército de trolls”.

Lima, 1 de julio de 2018

Sin más ni más la rubia con la piel de la cara tensada por el botox sacó un conejo de la chistera y ante Phillip Butters atacó con ferocidad a Mario Vargas Llosa: “Siento repugnancia por él… destruyó al Perú… no pudo tolerar que a un aristócrata le ganara un chinito del pueblo… él no es peruano por eso odia al Perú…”.

Joseph Goebbels se cuenta entre los personajes más siniestros de un siglo como el XX, generoso en monstruos ligados a la manipulación de las conciencias. Desde el cargo que Hitler le creara en 1933, Ministro de Educación Popular y Propaganda, Goebbels se dedicó con abnegación a controlar todas las formas de comunicación masiva, el periodismo, el cine, la literatura, las artes, en favor del pensamiento único del Tercer Reich. Un catálogo de principios guiaba su actuar, y entre estos destacaba el ataque a los adversarios sobre la base de odios y prejuicios preexistentes: Vargas Llosa no es peruano, habla por la herida, etc.

El reciente picotazo de Bozzo a Vargas Llosa se dio en una entrevista hecha en Exitosa a propósito de la presentación del libro de la “abogada de los pobres”, Más allá del infierno, se supone una narración del calvario que ella sostiene haber pasado en el arresto domiciliario al que se le condenó. En el mismo road show promotor de su opera prima, Bozzo conversa con Milagros Leiva y esta vez el blanco de su rabia es Sol Carreño, a quien denuncia por ser prima de Crousillat y haber recibido diez mil dólares mensuales de Vladimiro Montesinos.

Otro apreciado principio estratégico que empleó con frecuencia Goebbels fue el de colgar en los otros las propias acciones, si es que estas son condenables. ¿Quién fue sentenciada, entre varios delitos, por haber recibido una joya como regalo de Vladimiro Montesinos, sino la mismísima mujer de las lamidas de axilas y el piscinazo con batracios?

Que una persona que polariza tanto como Bozzo de pronto emprenda ataques de popularidad barata contra personas que ante la masa representan a los blancos dominantes, es algo que se acerca mucho a otro de los puntos del código de Goebbels, la ficción de la unanimidad: todo el mundo piensa como tú, que Vargas Llosa es un pituco español y la Carreño una no menos pituca, corrupta.

Las estrategias de Goebbels tenían como asiento la negación de cualquier opción de respuesta o desmentido, lo que implicaba el control absoluto de la prensa, del cine, la literatura, las artes plásticas y hasta la arquitectura. La trajinada Ley Mulder, en palabras de Galarreta, Presidente del Congreso, transparentó su objetivo, ya no se trataba de ahorrarle dinero al Estado sino de anular a los “periodistas mermeleros”, haciéndose así del control parcial de los medios mediante la negociación con sus empresas teniendo como baza la publicidad estatal. En ese contexto, en ese momento, Augusto Álvarez Rodrich parecía ser el epítome de la jalea real del periodismo peruano ante los ojos de una supurante Fuerza Popular. En los mismos días un abortado proyecto de FP pretendió establecer un mecanismo de supervisión de los contenidos de las películas peruanas.

En ese contexto la señora Martha Meier Miró Quesada suelta uno de sus nunca bien ponderados tuits, esta vez dirigido contra mí, en el que me acusa entre otras lindezas de ser amigo de Peter Cárdenas. Otra vez el recurso a un consenso prejuicioso, como es el del terrorista incurable aun cuando éste haya cumplido su condena. Debo decir, sin ninguna necesidad de explicarme, que a Peter no lo conozco en persona, soy amigo de su padre desde hace más de cuarenta años y creo que el hijo ahora residente en Suecia es un hombre inteligente con el que se puede tener una buena comunicación por Facebook.

A medida que se acelere la debacle de Keiko ante la opinión pública las hienas heridas irán a acentuar hasta más allá del infierno sus ataques contra todo aquel que se ponga al frente de la corrupción mafiosa que reina en el partido de la K. No hay que olvidar que para Goebbels era fundamental no responder a ninguna de las denuncias que se le pudiera hacer al partido en el poder, había que devolver la pelota o cegar el tema. Cada vez que surge una nueva denuncia contra algún congresista de FP, o alguna comisión por ellos controlada, se recurre a la negación. O al ejército de trolls que como Laura Bozzo ya nos habla de generales en el frente.    

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