Edición 2529: Jueves, 8 de Marzo de 2018

La Bacinica y Mulder

Escribe: Rafo León | “Una cosa es que el gobierno haga propaganda. Otra, que se comunique con la población”.

Lima, 4 de marzo de 2018

El bacín está a un lado y Mulder al otro extremo. ¿Cómo se llama lo que está ocurriendo entre un objeto y otro? Bueno, eso exactamente define el proyecto de ley que el chusco de construcción presentó en el Congreso, con el aplauso de todas las focas fujimoristas. Me refiero a la prohibición de que el Estado anuncie en los medios privados de comunicación. ¿El argumento? Según el firuláis de chacra, se trata de una medida destinada a evitar que el gobierno de turno condicione la posición editorial de los medios mediante la inversión en publicidad.

La relación entre el bacín y Mulder no debería ir por el estúpido principio que palpita en el fondo de tal iniciativa congresal. Si este aprista bravucón y los coliformes totales que componen el Legislativo tuvieran realmente una vocación de servicio a la ciudadanía, en lugar de hacer demagogia barata tendrían que haber analizado el tema  para plantearlo de una manera distinta: ¿qué deben anunciar los gobiernos a través de la publicidad pagada en impresos, radio, Tv?

Mi esposa y yo tenemos la misma edad, 67 años. Hace dos semanas los dos caímos súbitamente en un estado de malestar pocas veces sentido. Fiebrones, dolores corporales, depresión, tremendas molestias en la garganta y la nariz, ganas de morirte. Pasamos por análisis clínicos y apareció la influenza A, la misma que a inicios del siglo XX se conocía como gripe española y que entre 1918 y 1919 mató a cuarenta millones de personas en el mundo.

La hago corta. El Orthomyxoviridae es un virus que causa la Influenza A, una gripe pandémica estacional de origen aviar, infecciosa, muy contagiosa y que en ancianos, niños y personas con ciertas enfermedades (cáncer, diabetes, problemas respiratorios crónicos, males del corazón), fácilmente deriva en neumonías que pueden causar la muerte. Existen vacunas para prevenirla, pero cuando este ya se instaló solo quedan el reposo, el agua, ciertos antivirales y el kion. Lo demás es sufrir como condenados por un periodo largo, una semana, diez días.

He escrito “pandemia estacional”, lo que implica un ciclo recurrente que las autoridades de salud del país de hecho conocen. Y ahora sí entro al tema: sabiendo que esta plaga iba a caernos (y de hecho está atacando ya a muchísima gente en Lima), ¿por qué el MINSA no hizo una campaña en la que anunciara las medidas de prevención y el comportamiento recomendado para los ya infectados? Ojo, no solamente para ahorrarle malestar a la gente si no y sobre todo, para frenar el contagio masivo. Eso es salud pública. Nuestro médico, por ejemplo, nos explicó que en la fase de contagio no deben en lo posible realizarse reuniones de muchas personas en locales cerrados y que a menos de un metro y medio de distancia entre dos humanos (una ventanilla de un banco) la transmisión se va a producir sin necesidad de que haya siquiera contacto.

¿Qué pasa por la cabeza (si es que algo pasa) de las autoridades de salud para que se paralicen ante una situación tan riesgosa como la descrita? Tienen los fondos como para hacer campañas, tienen al personal (abundan los asesores en comunicación en los ministerios), están autorizadas a gastar el dinero pero no actúan. Son absolutamente insensibles a los problemas de salud de una población, se muestran incapaces de comunicar la nosología de la Influenza y sobre todo, los comportamientos que se deberían seguir para no contraerla, y si ya ocurrió, dar a conocer las medidas terapéuticas tanto como las conductas que deben evitarse para que la gripe aviar se extienda y ponga en riesgo el bienestar y la vida de la gente.

Si los congresistas realmente están preocupados por la forma como hoy se maneja el avisaje del Estado deberían acercar el bacín a sus cerebros suplentes y en lugar de convertir este tema en una amenaza contra la libertad de prensa, elaborar propuestas técnicas para que el MINSA en vez de anunciar con jingle la inauguración de un Centro de Salud, informe responsablemente todo lo referente a la Influenza A.

Una cosa es que el gobierno haga propaganda de sus acciones y otra, muy distinta, es que se comunique con la población sobre asuntos de interés público que deben ser conocidos para lograr algún bien o evitar un mal. Yo sí estoy de acuerdo en que la publicidad estatal debe ser fiscalizada y regulada. Primero, para controlar los contratos cutreros con el medio, tan frecuentes. Y luego para que el contenido de los mensajes justifique la inversión, y no se limiten a necedades como “el pueblo lo hizo”.  

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