Edición 2506: Viernes, 22 de Septiembre de 2017

La Noticia Más Fiable

Escribe: Rafo León | “La legitimación del delito es hoy un valor esencial en la sociedad peruana. Fujimori es el Perú”.

My Way, the rise and fall of Silvio Berlusconi. Estrenado en 2016, este documental de Netflix nos muestra a il cavaliere retirado de la política acomodado en su villa milanesa, una propiedad de 78 hectáreas que perteneció al Sha de Persia. Entrevista a quien fuera primer Ministro de Italia y protagonista político en La Bota durante veinte años Alen Friedman, fogueado periodista gringo a quien nadie le cuenta cuentos. Sin embargo en un momento de las decenas de horas de conversación que sobrellevaron ambos personajes, Friedman parece dejar de entender cómo es que un hombre como Berlusconi, con sesenta megajuicios encima por delitos como lavado de dinero, tráfico de influencias, sobornos multimillonarios y por último, proxenetismo de menores, se mantenía en la cumbre de la popularidad dentro del pueblo italiano. El periodista ensaya para sí mismo una explicación: “Italia era Berlusconi, Berlusconi era Italia”.

 

También emitida por Netflix, Capitalism, a love story, es una de esas películas/panfleto que Michael Moore con éxito logró realizar en años pasados, con éxito pero hay que decirlo, sin que sus denuncias perfectamente sustentadas tuvieran el menor efecto. En este documental de 2009, Moore analiza mediante la confrontación con los responsables, las causas de la crisis inmobiliaria de 2008 que casi le cuesta a los Estados Unidos un colapso económico. Moore reproduce varios momentos en los que George W Bush y otros políticos de renombre defienden los rescates financieros a partir de los principios del capitalismo, espíritu natural del país del norte. Pero el realizador va a buscar la Constitución y aparte del We the people, lo único que encuentra sobre sistemas económicos está referido al imperativo de buscar el bien común. No hay ninguna mención a la economía de mercado, a la competencia como valor fundamental, a la infinita capacidad de elección como derecho innato. Y sin embargo, las justificaciones a los 700 mil millones de dólares que se destinaron a salvar a un sistema financiero corrupto y mercantilista, estuvieron depositadas en esa misma ley fundamental.

Abundan en Netflix las películas sobre el fenómeno del narcotráfico en Latinoamérica. Ahí están las telenovelas como El patrón del mal, La reina del Sur o Ruta 35; pero también las excelentes series Narcos o Alias Popeye, sin contar con documentales como Cultura narco, La celebridad del mal, Cocaína, entre muchos otros. En común a materiales tan diversos está el copamiento del Estado (colombiano, mexicano) por mafias que trafican con diferentes sustancias ilegales, al punto de que los gobiernos correspondientes son en realidad blanqueadores y ejecutores de actividades delictivas organizadas de dimensión internacional pero, sobre todo, sin vuelta de hoja. Ese tipo de ejercicio del poder llegó para quedarse.

La semana que pasó, tan rica en estímulos para los peruanos, a algunos nos llevó a dejar de leer noticias frescas en diarios y redes y a apagar los canales de televisión y la sintonía radial, para entrar al mundo de la ficción verdadera, como podría bautizarse al conjunto de filmes que emiten sistemas como Netflix. Pero no se hizo eso para evadir la realidad, todo lo contrario. Se hizo para entenderla en una dimensión mayor.

Si nos detenemos en los personajes que conforman la mayoría del Congreso actual, en su actuar, su decir y vamos luego a las encuestas, encontraremos que hay aún un alto porcentaje de fidelidad sin condiciones al fujimorismo. Es más, las culturas combi y mototaxi que hoy nos definen, son un orgulloso producto de un estilo como el fujimorista para el que no caben los reparos, los principios, los límites ni las instituciones. El emprendedurismo, la consagración de la informalidad y la legitimación del delito –el sicariato cultural– son hoy valores esenciales en una parte muy importante de la sociedad peruana. Fujimori es el Perú y el Perú es Fujimori.

El tasajeo de nuestra Constitución, las interpretaciones auténticas que nada tienen que ver con la letra de la Carta Fundamental, terminan decidiendo sobre hechos políticos de primera magnitud. Es lo que hoy prepara el fujimorismo en el Congreso para evitar una disolución del mismo, tal como se hizo para solventar la re re reelección del Chino.

Personajes de la política –fujimoristas- están señalados desde hace mucho tiempo como vinculados al crimen organizado, al narcotráfico, al contrabando, a cualquier mafia que mueva la plata grande. Un golpe de timón dado por esta fuerza política, y sin solución de continuidad pasaremos a integrar la lista de países que, como México, se sustentan y se gobiernan mediante el poder mafioso.

Netflix, la noticia política del Perú al día. 

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