Edición 2484: Jueves, 20 de Abril de 2017

Los Malos Modales

Misterio, 15 de abril de 2017

Lo ocurrido recientemente dentro de un avión de United Airlines marca un cierto estado de ánimo instalado en el planeta en las últimas semanas. Estábamos habituados a una publicidad de las líneas aéreas donde el plot del encanto se da cuando la hostess se acerca al pasajero que dormita y con ternura le sube la manta hasta los hombros. Esta vez la realidad impuso su canon: United había sobrevendido el vuelo y luego de varios intentos amistosos por desembarcar pasajeros, todos fallidos, se procedió a sacar a jalones a un viajero de origen vietnamita, a quien en el ajetreo se le dañó la cara y los lentes de marco se hicieron añicos.

Ahora me parece entender qué cosa es el liderazgo; ¿quizás la imposición de una manera de percibir, sentir y actuar a una masa enorme y global? Bueno, eso ha conseguido Trump, el liderazgo de los malos modales, la legitimidad de United Airlines, una violación en la discoteca Fuego. En muy pocos meses el presidente de los Estados Unidos nos terminará de poner en tres disyuntivas: Trump o Bashar, Trump o Kim Jon Um, Trump o Nicolás Maduro. La baja calidad de sus modales estriba en que en estos chantajes no se da siquiera la tapadera de una causa noble, a lo Kennedy. Esas tres presiones son liminales, o yo o el fin del mundo. Sin anestesia. La media progresista del mundo tendrá que mascar fierro y aceptar que si no lo hacía Trump, podíamos no despertar mañana.

Insisto, con un modelo mundial de esa calaña expuesto todos los días en los medios y en la red, yo, un calapitrinchi cualquiera, ¿por qué voy a tener consideraciones hacia mi prójimo? Estoy en una discoteca reguetonera en Ate, Fuego, y veo a un primate violar a una chiquilla inconsciente y le tomo una foto con el celular para colgarla en Instagram antes de seguir moviendo mi pierna acompasadamente al ritmo de “La quemona”.

La política vernácula también ha tirado la servilleta y entonces  cualquier improvisado puede decir que la lectura produce Alzheimer a la vez que su partido, porque le gusta pues, se niega a legislar en defensa de la comunidad LGBT, para que no dañen ni maten impunemente a gente manchada por ser distinta. Modales de sarraceno, con Cipriani de su lado, transparentando un modelo ético tan áspero, totalitario e inhumano como la bomba madre o la bomba padre.

Comento en Facebook que un afamado pintor latinoamericano es un fraude y me cae una avalancha de troleos que pretenden presionarme para que sustente lo escrito. Me niego, no puedo tolerar que se me obligue a explicarme. Me mentan la madre, me dicen rosquete, racista, clasista, misógino, cachudo. Hastiado, dejo esos diálogos y busco información reproducida de diarios importantes del mundo. Las cien especies de árboles que en menos de veinte años se van a extinguir, por tu culpa. Los diez trucos para que tu pareja no descubra tu infidelidad. El derrumbe (no la caída) de una iniciativa cultural que pintaba de maravillas, en el viejo Callao, porque ahora el lavado de dinero es promotor de arte. Un pulpo de mil tentáculos sale desde Brasil a descalabrar nuestras economías, nuestros PBI, nuestra confianza. Después de Lava Jato, el diluvio (algo que en nuestro país fue literal).

Quienes hoy pasamos los sesenta años somos los que en la generación precedente tenían cuarenta. Bien mirado, nuestra salud es buena, mal mirado, las exiguas pensiones de la AFP y las no pensiones de los que nada poseemos, nos permiten trabajar –nos obligan– con facultades plenas, quizás hasta los setenta años, o más. Los millenials están todavía demasiado enamorados de sí mismos como para demostrar talento. Pero cada día me entero de que a profesionales mayores, únicos en sus especialidades, con nombres asociados a proyectos importantes de todo tipo, simplemente se les despide, se quedan en la calle. En la reunión a la que se les convoca para darles la noticia no se hace el menor reconocimiento a lo que puedan haber aportado en equis años de trabajo. Los números no cuadran, el mundo ha cambiado, ya tu manera de trabajar es caduca. ¡Qué modales! La posverdad, mientras tanto, sigue emitiendo con la complacencia de todo el mundo y el hallazgo de una rata en una cevichería de postín produce la caída de la imagen de la comida peruana a nivel de aserrín de chingana a contrapelo de la nominación de Virgilio Martínez como el mejor chef del planeta.
Cambalache, 2017, en el quinientos seis y en el dos mil también.  (Rafo León)

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