Edición 2483: Miércoles, 12 de Abril de 2017

Maqueta Del Perú Rural (2)

Escribe: Rafo León | “Los campesinos jóvenes son nativos cibernéticos como el más pintado hipster limeñito”.

Lima, 9 de abril de 2017

El turismo rural comunitario llega sólido a nuestros días pero en sus más de diez años de institucionalización no siempre ha tenido la mejor prensa. Hay que recordar que durante el gobierno de Toledo, un vice ministro de turismo declaró a medios que él iba a pugnar para que se anularan las casas hospedaje porque a su criterio significaban un competencia desleal para los hoteles formales. Ramiro Salas hubo de rectificarse luego, cuando se le hizo ver que turismo rural y turismo convencional son dos opciones absolutamente distintas, y que más bien detrás de una intención como la formulada se veía la blonda del lobby de ciertos empresarios hoteleros, por lo demás, bastante ignorantes.

El camino que debe seguir una iniciativa de un grupo de campesinos para llegar a formar un emprendimiento legitimado es complejo. Y no solo por la formalización que el Estado y las empresas operadoras de turismo exigen ni tampoco por los cambios importantes y de pronto traumáticos que las familias anfitrionas deben operar en sus vidas. Quizás el factor más complejo es de orden sociológico, y se expresa en la división que se produce dentro de la comunidad una vez que el emprendimiento agarró pista. Lo que ocurre con frecuencia es que los comuneros que no quisieron formar parte de la asociación, al ver el éxito y los beneficios económicos de los socios los acusan de desleales, de tramposos, y acto seguido forman ellos otra asociación, con lo cual la fuerza del proyecto hace agua. Hay comunidades que cuentan con cinco asociaciones surgidas según el mecanismo descrito.

La distribución de las utilidades sigue siendo un tema de discusión y de conflicto. El proyecto de Taquile comenzó hace cuarenta años bajo un esquema absolutamente comunitario. Todas las familias ofrecían idénticos servicios de hospedaje y alimentación, las actividades para el turista eran gestionadas por igual por cualquier comunero. De ese espíritu se desprendía que el cobro por los servicios fuera el mismo en cada casa al igual que la distribución, de la que se beneficiaban las familias que recibieron viajero como las que no. Sin embargo no pasó mucho tiempo para que este modelo se comenzara a resquebrajar. Algunas familias atendían mejor que otras, o invertían para mejorar sus habitaciones, se capacitaban en favor de una gastronomía más adecuada al viajero, etc. Por obvias razones, estas familias decidían cobrar más que las que se habían esclerotizado en el modelo inicial. Así, la asociación se fragmentó en muchas hasta terminar con una oferta abierta y libre, casa por casa. El haberse pasado al otro extremo también tuvo consecuencias negativas, pues la individualización del negocio implicó un tratamiento urbanístico libérrimo para cada casa, con el consiguiente daño ya irreparable a la anterior armonía que mostraba el  pueblo sobre la isla.

En la evolución del programa se determinó que el esquema comunitario quedaba como parte esencial del posicionamiento del TRC; pero que en la práctica, los emprendimientos deben funcionar como micro empresas. El estudioso de las comunidades Roberto Haudry de Souci sostiene que la pertenencia comunal es algo que el individuo lleva y que ahora poco o nada tiene que ver con la propiedad de la tierra. Se trata de un asunto de arraigo, que se lleva, en el propio territorio y en la ciudad a la que se migró, ya sea Lima, Tokio, Patterson o Santiago de Chile. Ese espíritu comunitario, un intangible, es lo que el visitante desea conocer. Es por ello que parte de los retos del TRC sea el mantenimiento de la unidad de la comunidad aun cuando se esté operando como empresa.

En el reciente X Encuentro Nacional de Turismo Rural Comunitario se evidenciaron avances importantes tanto en el Vice Ministerio de Turismo como en los emprendedores. Así, Roger Valencia, vice ministro, anunció la creación de un fondo llamado Turismo Emprende, inicialmente de diez millones de soles, al que aplicarán por concurso los distintos proyectos que necesiten una palanca financiera para arrancar o mejorar. Fue notable también la participación de delegados de China, Tailandia, Namibia, Nueva Zelanda, quienes explicaron las estrategias de cada país en un afán de intercambio. Por su parte, el colocho Diego Camacho, gerente regional de Google, tuvo una exposición casi extraterrestre sobre los mecanismos que ofrece Google para la gestión, capacitación y promoción del TRC. Los más entusiastas durante la prolongada exposición de Camacho fueron los campesinos jóvenes, que a la vez que trabajan en el campo, son nativos cibernéticos como el más pintado hipster limeñito. Ojalá podamos asumir las lecciones que el proceso del TRC nos da en cuanto a un desarrollo que comienza desde el hormiguero y puede terminar cubriendo el bosque entero. 

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