Edición 2598: Viernes, 12 de Julio de 2019

VIDEO: Lavado Solar

En este capítulo de la serie Sí Podemos contamos la historia de cómo una empresa peruana contribuye con el ambiente ahorrando el 90% de lo que gastaba en energía para procesar su materia prima.

En un mañana, como muchas en Arequipa, donde el cielo es de un celeste intenso. Michael Sánchez, gerente de producción de Inca Tops, recorre los techos de las instalaciones que la empresa tiene en la zona de Zamácola y el calor, a esta hora, es intenso.

Le seguimos el ritmo, y tratamos de mantener la conversación, mientras Michael nos lleva a través de los 2,400 metros cuadrados de paneles solares que tiene instalados sobre los techos de la empresa.

“El grupo Inca está verdaderamente comprometido con la sostenibilidad”, dice Michael. “Hace cuatro años empezamos a investigar para encontrar la manera de reducir nuestra huella de carbono, pero por supuesto, sin perder eficiencia”.

Michael es contador de profesión, así que para él, los números son primero: “Debíamos encontrar la manera de mejorar nuestras emisiones, pero no podíamos apartarnos del objetivo principal del negocio, que es ser rentables para poder seguir dando trabajo y generando valor”.

En esto coincide el Ing. Miguel Hadzich, profesor de la Pontificia Universidad Católica, Master en negocios ambientalmente responsables y encargado de los proyectos de sostenibilidad de esta casa de estudios. Hadzich nos dice que hoy en día, no se aceptan las iniciativas “ecológicas” o amigables con el medio ambiente si es que no son rentables y no permiten que los negocios se desarrollen: “Nada que no pueda perdurar en el tiempo, es verdaderamente sostenible, y un negocio que pierde dinero, no dura”.

El Ing. Hadzich lo tiene claro: cualquier proyecto ecológico no perdura si es que no es rentable.
El Ing. Hadzich lo tiene claro: cualquier proyecto ecológico no perdura si es que no es rentable.

La infraestructura de paneles solares colocada en el techo de la planta de Inca Tops, provee el 90% del agua caliente que la empresa requiere para lavar la fibra de alpaca que llega de la sierra. La fibra es grasosa y debe lavarse con agua, que en promedio alcanza los 50 grados centígrados. Para alcanzar esta temperatura, solía gastarse unos US$ 70,000 al mes en GLP. Con la implementación de los paneles solares, se gasta una porción de esto. Adicionalmente, han cambiado sus sistemas a gas natural, que es también más limpio, e incluso más económico.

El dióxido de carbono o CO2, que producen los combustibles fósiles al quemarse, es un gas invernadero, esto quiere decir que contribuye al calentamiento global. Para que el CO2 no se acumule en la atmósfera solo hay una forma de neutralizarlo, y es hacer que las plantas y los bosques, lo procesen y  conviertan en oxígeno. Hoy en día, se quema tanto combustible fósil en el mundo, que los bosques no se dan abasto y el CO2 se sigue acumulando. La cantidad de estos gases que una empresa emite, se conoce como “Huella de Carbono”.

Como contador, Michael Sánchez buscó la manera que la empresa donde trabaja ahorre dinero.
Como contador, Michael Sánchez buscó la manera que la empresa donde trabaja ahorre dinero.
Lo que se busca es mantener las emisiones de gases de efecto invernadero controladas. Hoy en día, en la mayoría de los países, se ha impuesto límites a la cantidad de CO2 que se puede emitir. Con éstos parámetros, las empresas tienen una idea de cuán responsables están siendo ambientalmente.

Desde que Inca Tops inició el programa, la empresa ha trabajado con la certificadora SGS para desarrollar una metodología fiable para medir la huella de carbono, y han llegado a la conclusión de que la iniciativa, está ahorrándole al ambiente 2,576 toneladas de CO2. Esto significa, que 1,227 hectáreas de bosques, son liberadas del trabajo y quedan disponibles para procesar la contaminación que producen otras fuentes.

Recomendamos ver y compartir el video, el Perú necesita más casos como este. Ojalá con ejemplos así, más empresas se animen a invertir en limpiar su huella de carbono,  que como hemos visto, ¡paga con creces!

“Nos sentimos felices de haber alcanzado los objetivos del proyecto, y poder contribuir así, a un mundo mejor”, dice con orgullo Michael Sánchez bajo ese envidiable cielo azul de Arequipa.