Morales Bermúdez con la camiseta de Julio Meléndez tras ganarle 2 a 0 a Chile y clasificar a Argentina ’78.
Morales Bermúdez con la camiseta de Julio Meléndez tras ganarle 2 a 0 a Chile y clasificar a Argentina ’78.
Edición 2544: Jueves, 21 de Junio de 2018

La Política del Gol

Escribe: Jaro Adrianzén |Libros de Aldo Panfichi y Jaime Pulgar Vidal estudian la relación histórica entre el fútbol y los goles de la política peruana.

Morales Bermúdez con la camiseta de Julio Meléndez tras ganarle 2 a 0 a Chile y clasificar a Argentina ’78.
Morales Bermúdez con la camiseta de Julio Meléndez tras ganarle 2 a 0 a Chile y clasificar a Argentina ’78.

La mayor parte de la relación entre la política y el fútbol ha sido instrumental, pero no por eso tiene que ser necesariamente mala”, apunta el sociólogo Aldo Panfichi, autor del libro El Otro Partido. La disputa por el gobierno del fútbol peruano (PUCP, 2018), obra escrita al alimón con Giselle Vila, Noelia Chávez y Sergio Saravia, tres exalumnos suyos a los que convocó hace un par de años para el proyecto.

La investigación será presentada en la próxima Feria Internacional del Libro y abarca los gobiernos de Augusto B. Leguía, Juan Velasco Alvarado, Francisco Morales Bermúdez, Fernando Belaúnde, Alan García y Alberto Fujimori, grandes ‘coyunturas críticas’ de la relación entre la política y el deporte rey. Para Panfichi, los años ochenta fueron una etapa crítica. “Ni Belaúnde ni García tenían un proyecto específico de qué cosa hacer con el fútbol. No había dinero, no tenían una visión del deporte y empezó una lucha fratricida entre los clubes de provincia y los clubes de Lima para ver quién controlaba la federación”, explica. Fue allí cuando se creó el ecosistema para los ‘depredadores del fútbol’, dirigentes que aprovechaban el deporte como palanca para saltar a otras esferas. Y cuyos estragos a nivel de clubes se sienten hasta hoy.

Aldo Panfichi coescribe El Otro Partido (PUCP, 2018). Se presentará en la FIL 2018.
Aldo Panfichi coescribe El Otro Partido (PUCP, 2018). Se presentará en la FIL 2018.

Durante los primeros años del siglo XX, principalmente durante el gobierno de Leguía, se introdujo conscientemente el deporte a las escuelas y universidades con la idea de generar una juventud viril, moderna y atlética. “La posibilidad de crear un hombre nuevo en una patria nueva”, sintetiza el autor, quien recuerda cómo el fútbol destacaba entre otras disciplinas –como el tiro, el ciclismo, el vóley y el boxeo– dentro del proyecto político-deportivo gestado desde las más altas esferas del poder.

Vizcarra asistió a partido de clasificación y apoyó a Paolo Guerrero a través de la Cancillería.
Vizcarra asistió a partido de clasificación y apoyó a Paolo Guerrero a través de la Cancillería.

Este periodo también es tratado en De Golpes y Goles. Los políticos y la selección peruana de fútbol (1911 – 1939) (UPC, 2018), el libro del historiador Jaime Pulgar Vidal en el que se narra cómo los políticos de las primeras cuatro décadas del siglo XX (como Leguía, Benavides y Sánchez Cerro), por el hecho de ser golpistas, se veían obligados a legitimarse frente a la población. “Una de las tantas formas elegidas fue el apoyo a la práctica que hacían los sectores populares del fútbol”, apunta el autor. 

Velasco abrazó a jugadores antes de partido contra Bolivia en Lima, en 1969.
Velasco abrazó a jugadores antes de partido contra Bolivia en Lima, en 1969.

Durante la dictadura de Velasco, continúa Panfichi, “se buscó promover el deporte como una vía de inclusión social de las provincias y las regiones. Él estaba muy influido por los éxitos deportivos de la revolución cubana”, explica. Y a pesar de su preferencia por el amateurismo, no dejó que se le pasara el coche de espíritu nacionalista por la clasificación a México ’70. De allí data la instantánea en blanco y negro en la que se le ve saludando a los jugadores en el partido contra Bolivia del 17 de agosto de 1969, y el balconazo que dio en San Antonio cuando se concretó la clasificación, tras el empate a dos en la Bombonera. Actos similares sucedieron durante la dictadura de Morales Bermúdez, quien se metió a la cancha del Estadio Nacional luego de clasificar al Mundial de Argentina ’78, tras vencer 2 a 0 a Chile con goles del ‘Cholo’ Sotil y Juan Carlos Oblitas el 26 de marzo de 1977.  

 Alan García con la 10 en el 2011. En su primer gobierno se agudizó la crisis.
 Alan García con la 10 en el 2011. En su primer gobierno se agudizó la crisis.

Luego vendría la crisis generalizada de los años ochenta –donde comenzaría la sequía mundialista de 36 años– y, en 1992, lo que los autores han bautizado como la ‘apropiación del fútbol peruano’.

 Jaime Pulgar Vidal escribe De Golpes y Goles.
 Jaime Pulgar Vidal escribe De Golpes y Goles.

“Nicolás Delfino y Manuel Burga van a la comisión de educación y deporte, que presidía Rafael Rey, y presentan un proyecto en el que decían que el nuevo esquema de la FIFA no permitía la interferencia política de los estados en el fútbol”, cuenta. Perú ‘compró’ el esquema y se adhirió al monopolio todopoderoso de la FIFA, controlador máximo del fútbol mundial. “El Perú juega con los colores peruanos pero el Estado no tiene nada que ver, está administrado por una organización internacional”, sentencia Panfichi. El libro, cuya publicación fue postergada por el Mundial (época en la que nadie quiere escuchar la historia fea de la FIFA), promete patear varias canillas.

Toledo: diestro con el balón.
Toledo: diestro con el balón.

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