Edición 2542: Miércoles, 6 de Junio de 2018

Fútbol y negocios: cuando lo que está en juego son las estrategias

Por: Augusto Cáceres Rosell | Decano de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte

Este 2018 se juega una nueva versión del campeonato mundial de fútbol profesional, con Rusia como país anfitrión. Como sabemos, estos certámenes que se llevan a cabo cada cuatro años se planifican con varios años de anticipación y son organizados por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Ante la fiebre mundialista que vivimos en el Perú, producto de nuestro retorno a un mundial luego de 36 años (el último en que participamos fue el de España 1982) viene a mi memoria el mundial celebrado en Brasil en 2014, en el que Van Gaal, entrenador de Holanda, hizo historia al aplicar, en el último minuto de juego, una estrategia que nadie esperaba.

Los holandeses, con grandes resultados en anteriores mundiales (se han situado entre los cuatro mejores equipos en cuatro ocasiones: 1974, 1978, 1998 y 2010), eran grandes favoritos para llegar a la final. Se enfrentaron en una de las series eliminatorias a la selección de Costa Rica, una selección modesta y sin grandes antecedentes, que además no era precedida de pergaminos. Ocurrió que luego de los 90 minutos de juego, el partido terminó sorpresivamente empatado a cero goles. Ello, de acuerdo al reglamento del campeonato, daba lugar a 30 minutos suplementarios. Si al finalizar este periodo de tiempo la igualdad se mantenía, se debía ir a una ronda de cinco penales por equipo para romper el empate. Todos sabemos que no siempre un tiro de penal termina en gol. En consecuencia, cualquier cosa podía suceder, incluso la derrota de Holanda y la clasificación de Costa Rica a la siguiente etapa.

Segundos antes que concluyera el tiempo suplementario, es decir, luego de casi 120 minutos de juego, Van Gaal retiró del campo de juego al arquero titular Cillessen e hizo ingresar al arquero suplente Tim Krul, ante el asombro y sorpresa de muchos. ¿Qué pretendía el entrenador? ¿Qué pasaba por su cabeza en ese momento?

Van Gaal conocía muy bien a todos sus jugadores, sabía de sus fortalezas y también de sus debilidades. Por ello, sabía que siendo ambos muy buenos arqueros, Krul superaba a Cillessen en atajar penales. Era más alto, contaba con mayores reflejos y poseía una agilidad y rapidez casi felinas. Así lo había demostrado en los entrenamientos previos al partido. Y eso era justamente lo que iba a ocurrir en los próximos segundos: se iban a patear penales y de la habilidad del arquero para atajar dependía el paso de Holanda a la siguiente ronda.

La decisión del entrenador no fue producto de la casualidad. Era una estrategia planificada minuciosamente y estudiada con antelación. Son aquellas decisiones que al comienzo nadie comprende pero que al final todos aplauden. Es cierto que se corren riesgos, pero en ocasiones hay que asumirlos. Imagínense lo que hubiese ocurrido si Krul no atajaba ningún tiro penal. Holanda quedaba eliminada y fuera del mundial. Con seguridad Van Gaal hubiese sido duramente criticado en su país, y quizá también en otros países, por retirar al arquero titular y poner al suplente en el momento decisivo de un campeonato mundial. Probablemente su carrera profesional como técnico de fútbol hubiese terminado.

Lo real, esto ya es historia, es que el arquero suplente de Holanda detuvo dos tiros penales de los costarricenses Ruiz y Umaña, y con ello clasificó a su país a las semifinales de la Copa del Mundo.

Conocido este hecho histórico, bien se puede afirmar que con una estrategia cerebralmente concebida por su líder y aplicada magistralmente por sus colaboradores, un equipo venció a su competidor.

Lo sucedido en ese partido es un claro ejemplo de lo que se puede hacer en los negocios. En un solo minuto se puede cambiar el resultado de un proyecto y lograr la rentabilidad deseada. Se trata de planificar bien la tarea, organizar cuidadosamente todos los recursos con los que se cuenta y controlar inteligentemente el tiempo para aplicar la estrategia en el momento preciso. De esta forma, muchos son los sorprendidos, menos el propio estratega que confía plenamente en su decisión, producto de su

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