1975, jugadores del Dinamo de Kiev, el equipo de la KGB. Ganó 13 de los 51 campeonatos disputados durante la era soviética.
1975, jugadores del Dinamo de Kiev, el equipo de la KGB. Ganó 13 de los 51 campeonatos disputados durante la era soviética.
Edición 2541: Jueves, 31 de Mayo de 2018

El Equipo de la KGB

Escribe: Martín Roldán Ruiz | El fútbol detrás de la Cortina de Hierro.

1975, jugadores del Dinamo de Kiev, el equipo de la KGB. Ganó 13 de los 51 campeonatos disputados durante la era soviética.
1975, jugadores del Dinamo de Kiev, el equipo de la KGB. Ganó 13 de los 51 campeonatos disputados durante la era soviética.

1944, Joseph Stalin y Lavrenti Beria, temido jefe de Policía Secreta de la URSS.
1944, Joseph Stalin y Lavrenti Beria, temido jefe de Policía Secreta de la URSS.
A pocos días del mundial 2018, pocos sabemos que en Rusia los campeonatos de fútbol se organizaron por primera vez con el régimen comunista en 1935. Los bolcheviques conocedores de que el fútbol era capaz de mover masas, lo aprovecharon como arma de propaganda en favor de la nueva ideología.  Pero, a diferencia de otros países europeos y sudamericanos, donde las rivalidades más encarnizadas se configuraban por antagonismos de clase, religiosos, regionales, étnicos y hasta políticos, los soviéticos no podían permitir ese tipo de competencias fuera de la clase proletaria, atea e internacionalista. O que se forjaran identidades propias de sociedades capitalistas, a las cuales consideraban decadentes. Entonces optaron por una que vaya más acorde con su manera de ver el mundo: la rivalidad gremial.

RIVALIDAD E IDENTIDAD

Al ser el fútbol un deporte que apasiona a millones, va a integrar a grupos que se identifican con la historia, símbolos, triunfos y derrotas de un equipo. Y estas identidades van a estar diferenciadas de acuerdo con las contradicciones particulares de su sociedad.  Los clásicos del fútbol son una muestra palpable.

El sociólogo Aldo Panfichi de la Pontificia Universidad Católica del Perú afirma: “Las rivalidades deportivas, casi siempre, están asociadas a identidades sociales enfrentadas, sean estas de clase social, étnico, cultural, políticas, territoriales o nacionales”. De este modo los equipos con mayor arraigo se cohesionan de acuerdo con dichas pertenencias o identidades sociales. Surgirán, entonces, lo que Benedict Anderson llama Comunidades Imaginadas: “Porque sus miembros pueden no encontrarse jamás en persona, pero todos comparten una misma pertenencia a una identidad futbolística bien definida”.

El afiche de Rusia 2018 tiene como protagonista a Lev Yashin, la ‘Araña Negra’.
El afiche de Rusia 2018 tiene como protagonista a Lev Yashin, la ‘Araña Negra’.
De igual forma se configura el clásico peruano, que en sus inicios fue visto como un enfrentamiento de obreros afroperuanos y mestizos contra estudiantes universitarios blancos y de buen apellido. Desplazando al anterior clásico de carácter exclusivamente regional: Alianza Lima - Atlético Chalaco.

FUTBOL PROLETARIO

Pero en los países de la era comunista, la única identidad que la sociedad podía esgrimir era el de pertenencia a la clase trabajadora. Toda identidad regional, nacional o religiosa quedaba suprimida. Los soviéticos conocían el simbolismo del fútbol, y al ser la URSS un conglomerado de naciones, no iban a permitir, en las tribunas, manifestaciones reivindicativas. La competencia debía darse, únicamente, dentro de lo proletario. Por tanto, dentro de la identidad de clase con el proletariado, prima el trabajo, y dentro de lo que es el trabajo los ciudadanos tendrían que identificarse en su labor o rol dentro de la sociedad comunista. Entonces cada uno pertenecería a su gremio. Y si habría que librar una rivalidad deportiva, tendría que ser dentro de lo gremial.

En la Unión Soviética, el primer campeonato fue organizado en 1935, con equipos pertenecientes a los gremios. El Lokomotiv, a los ferrocarrileros. El Torpedo de Moscú, al sector automotor. El Dinamo (Kiev) al Ministerio del Interior. El CSKA, al Ejército Rojo, el Zenit de Leningrado a los trabajadores de la industria armamentista.

Lev Yashin, la ‘Araña Negra’, mítico arquero del Dinamo Moscú y del seleccionado de la Unión Soviética.
Lev Yashin, la ‘Araña Negra’, mítico arquero del Dinamo Moscú y del seleccionado de la Unión Soviética.

Historia aparte es el Spartak de Moscú que nace en 1925 de la Sociedad Deportiva Voluntaria que afiliaba a empleados del comercio estatal, transporte, cultura, educación, aviación civil. Su nombre lo adoptaron en homenaje a Espartaco, pero principalmente a la Liga Espartaquista que inició una revolución fallida en Alemania en enero de 1919, liderada por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht. Al pertenecer a un sindicato público, el Spartak es llamado desde sus inicios como Naródnaya komanda o Equipo del Pueblo.

Como vemos, la sociedad estaba organizada de esta forma y sus clubes deportivos nacían de dicha organización. Muy distinto a lo que conocemos en el Perú donde un Alianza Lima nace del entusiasmo de un grupo de adolescentes del barrio de Cotabambas, o la U de la iniciativa de estudiantes universitarios.

 Tras la Segunda Guerra Mundial, la URSS organizó a su estilo los campeonatos de los países socialistas. Por este motivo encontramos Zenits, Dinamos, CSKAs en los países del bloque comunista de mediados del siglo XX.

Nicolai Stárostin, fundador del Spartak de Moscú y enemigo de Lavrenti Beria.
Nicolai Stárostin, fundador del Spartak de Moscú y enemigo de Lavrenti Beria.

Pero esto no fue impedimento para que ciertos equipos tuvieran las preferencias de los jerarcas del partido. Por ejemplo, se habla mucho sobre los privilegios que tenía el CSKA, perteneciente al Ejército Rojo,  que podía “reclutar” a cualquier jugador de cualquier equipo sin pedir permiso a nadie. O las preferencias que tenía el jefe de la NKVD (Policía Secreta de Stalin) Lavrenti Beria por el club de la capital de Georgia, su país, el Dinamo Tbilisi. Se dice que influyó en la repetición de una final ganada por el Spartak ante el reclamo de su equipo.  Pero más que todo por su animadversión hacia Nicolai Stárostin, fundador y entrenador del Spartak.

El club más ganador de la era soviética fue el Dinamo de Kiev, capital de Ucrania, lo cual levantaba bastante preocupación entre los miembros del Partido de mayoría rusa. De los 51 campeonatos en la era soviética disputados entre 1936 y 1991 (entre 1941 y 1945 se suspendió por la invasión nazi) el Dinamo Kiev ganó en  13, seguido por el Spartak con 12, el Dinamo Moscú con 11, el CSKA Moscú con 7, el Torpedo Moscú con 3, Dínamo Tbilisi con 2, el FC Dnipro Dnipropetrovsk con 2, el Ararat Erevan con 1, Dínamo Minsk con 1, el Zenit Leningrado con 1 y el Zarya Voroshilovgrad con 1.

Han pasado muchos años de la caída de la Unión Soviética y muchos de los clubes que se fundaron en el ideal comunista han pasado a ser clubes profesionales que manejan millones de dólares. Y, a pesar de la ideología que los forjó, muchos de sus hinchas radicales, los llamados ultras, coquetean con el neonazismo y se caracterizan por su violencia, xenofobia y homofobia.  Demuestran que lo que representó, alguna vez,  una esperanza de igualdad y solidaridad, con el tiempo pueden dar  un salto hacia la otra orilla. Así es el fútbol.

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