Pesos pesados Borges, Martínez, Brandoni y Mundstock.
Pesos pesados Borges, Martínez, Brandoni y Mundstock.
Edición 2598: Jueves, 11 de Julio de 2019

Relato Salvaje

Escribe: Jaro Adrianzén | La fina y por ratos descarada sátira de El cuento de las comadrejas.

Pesos pesados Borges, Martínez, Brandoni y Mundstock.
Pesos pesados Borges, Martínez, Brandoni y Mundstock.

Juan José Campanella traza su fábula desde la nostalgia, el desparpajo y la ambición, a partir del guion de Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976). La nostalgia de Mara Ordaz (Graciela Borges), otrora actriz exitosisíma que se lamenta entre el polvo y recuerdo de cintas viejas; el desparpajo del grupo conformado por Pedro (Luis Brandoni) –su esposo–, Norberto (Óscar Martínez) y Martín (Marcos Mundstock), exartistas del cine que se regodean en su intelecto y complicidad para joderle la vida a Mara; y la ambición de Bárbara (Clara Lago) y Francisco (Nicolás Francella), dos jóvenes que engatusan a la actriz para que venda una casa donde prima la supervivencia antes que la convivencia. No dudó el director en su recorrido por lo obvio, traducido a través de las formas: en la cámara que se ladea sugerente en su toma, como si de una mansión embrujada se tratase; y en el reflejo de esta en las gafas del villano caricaturesco que encarna Francella (heredero de los gestos de Guillermo), por dar un par de ejemplos. La convicción radica en el fondo de la película, reincidente en su sátira de la industria del cine (con Óscar de utilería incluido) y en las charlas sobre los clichés de la pantalla grande. En el desarrollo se toman piezas del thriller y del dramón, todo en afán de evidenciar lo amoral y salvaje del relato, quizá por ratos demasiado empecinado en demostrarlo. Se reincide en los diálogos astutos hasta el cansancio y se estira el tiempo para darle espacio, pero se logran momentos de gran disfrute como el juego en la mesa de pool y el disparatado desenlace. No es lo mejor de Campanella, pero se valora su descaro.