Gabriela Galup se presenta este fin de semana en el Centro Cultural Amaru en Barranco.
Gabriela Galup se presenta este fin de semana en el Centro Cultural Amaru en Barranco.
Edición 2597: Lunes, 8 de Julio de 2019

Moviendo las raíces

Escribe: Marjorie Ramos | La artista peruana Gabriela Galup regresa a la escena limeña con ‘Hilos’, una historia que teje el tema de la migración desde su propia mirada.

Gabriela Galup se presenta este fin de semana en el Centro Cultural Amaru en Barranco.
Gabriela Galup se presenta este fin de semana en el Centro Cultural Amaru en Barranco.

Es un día frío en el Jirón de la Unión, concurrida calle del centro de Lima; los cantantes invidentes ya empezaron su show y la gente que pasa por ahí se detiene por minutos formando un círculo para oír el talento peruano. De pronto, una sirena irrumpe la ritual escena limeña. Algunos transeúntes sacan su celular asombrados por la belleza de sus movimientos, hacen algunas preguntas, toman fotos y luego se van.

Si no fuese porque su rostro está al descubierto, Gabriela Galup (49) pasaría desapercibida. Sin embargo, es ella quien se mueve a través de la sirena y se roba unos minutos de la inusual escena callejera. La mística desaparece en cuanto guarda al títere, pero la historia detrás de la autora mantiene viva el porqué de su vida y de su arte.

La mujer de los hilos de viento muestra como es el vacío interior y el auto encarcelamiento que se da en un proceso migratorio.
La mujer de los hilos de viento muestra como es el vacío interior y el auto encarcelamiento que se da en un proceso migratorio.
Gabriela nació en Abancay y migró por primera vez en su juventud al Cuzco para estudiar arquitectura, pero dejó la carrea para dedicarse a ser “libre” y viajar. Su primera parada fue Lima, donde al darse cuenta de la fría realidad citadina se amarró a sus raíces y decidió estudiar indigenismo. Luego de ello se dedicó a la pintura y a la danza, siendo esta última forma del arte la que finalmente la atrapó.

Gracias a su talento, la reconocida artista bosnia Inés Pasic la convocó a ser parte su obra Los mundos de Fingerman. En esta obra Galup personificó el escenario, a través del cual el personaje  Fingerman, un títere que explora el mundo, camina y navega. La gira que duró más de ocho años dejó a la artista peruana con muchas ideas que ella quería plasmar.

“Quería hacer mi propia propuesta y en mi proceso migratorio hacia Estados Unidos llegó a la frontera, que es un desierto, y es fuerte porque no es como migrar a cualquier sitio”, cuenta la directora de Maki Maki (“hacer con las manos”). Es partir de esta odisea migratoria, la primera de ellas en la que no obtiene la visa, y la segunda donde experimenta el miedo, la pérdida y la soledad que surge Hilos.

“Mi madre es tejedora, entonces cuando yo migré todo el tiempo llorada, un día mi esposo había encontrado lanas, entonces me trajo y el instinto que tuve fue tejer con crochet”, cuenta Gabriela, quien está casada con Tshilo Galuo, nieto de la recordada ‘Gringa Inga’.

A partir de aquí es donde empiezan a nacer sus personajes, la primera de ellas es la pachamama. “Es el que más me ha costado hacerlo porque lo construía y lo destruía cientos de veces, era un proceso terapéutico medio loco”, comenta Galup, quien ya en aquel entonces residía en el estado de Arizona, desierto gringo donde se ubica la frontera entre Estados Unidos y México.

Gabriela Galup vive en la ciudad de Arizona, muy cerca a la frontera con México y es testigo de el miedo, la perdida y la soledad que se siente al migrar.
Gabriela Galup vive en la ciudad de Arizona, muy cerca a la frontera con México y es testigo de el miedo, la perdida y la soledad que se siente al migrar.

Su segundo personaje fue la sirena, un títere que aborda el tema de la pérdida. Y en el caso de Galup, fue cuando se dio cuenta de que hija mayor, que “siempre decía que era una sirena”, creció y “dejó de ser” su niña. “Sentí mucho dolor”, confiesa Gabriela.

Otro de sus más resaltantes personajes es “la mujer de los hilos de viento”, un títere que no necesita piernas para mostrar un poderoso mensaje, como es el vacío interior y el auto encarcelamiento que se da en un proceso migratorio.

La artista peruana señala que lo más importante en su obra es la “conexión con el público” y narra alguna de sus experiencias. “Cuando presenté el espectáculo en un asilo en México una anciana en silla de ruedas se me acercó y me dijo gracias por traerme el mar”.

El espectáculo que usualmente dura una hora es totalmente mudo, sin embargo después de terminar la obra Gabriela comenta con el público las experiencias compartidas. Eso es lo que hará en su próxima presentación en el Centro Cultural Amaru, este 13 y el 14 de julio, a las 5 p.m. Gabriela Galup sueña con que este espectáculo pueda abrir más fronteras en otros espacios culturales del país, una oportunidad única que no se debe desaprovechar. (Entradas en Joinus)