A los cuatro años, Luis retrataba a los que venían de visita a su casa. A los 19 años, Ángulo sería pensando que la pintura era un simple hobby.
A los cuatro años, Luis retrataba a los que venían de visita a su casa. A los 19 años, Ángulo sería pensando que la pintura era un simple hobby.
Edición 2594: Jueves, 13 de Junio de 2019

Reflejo Precoz

Escribe: Jorge Salazar | Luis Angulo y su muestra Lima Renaissance.

A los cuatro años, Luis retrataba a los que venían de visita a su casa. A los 19 años, Ángulo sería pensando que la pintura era un simple hobby.
A los cuatro años, Luis retrataba a los que venían de visita a su casa. A los 19 años, Ángulo sería pensando que la pintura era un simple hobby.

De padre arquitecto y madre bailarina de ballet, hasta los 11 años acompañó a su progenitor al trabajo, quien lo dejaba con lápices y plumones para que se entretenga. Hoy es consciente de que esa experiencia hizo que a muy temprana edad puliera su dibujo.

Cada cumpleaños, un profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes solía invitar a exponer en casa a los 12 mejores alumnos del año. Estando en primer ciclo, Angulo fue seleccionado. Ese día, mientras miccionaba en casa del profesor, tocaron la puerta del baño diciendo que alguien preguntaba por su cuadro. Era el entonces director de la Asociación Cultural Peruano Británica, quien se convirtió en su primer comprador. Minutos después, el director del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA), lo invitó a exponer en esa importante galería. La cara del artista fue tal, que el director lo tuvo que sacar del trance con un fulminante “si me dices que no, eres un idiota”. En enero de 1994 y cursando el tercer año, Angulo inauguró su primera muestra.

Disruptivo y convencido de que “no es arte si no viene de una emoción”, tras una violenta ruptura sentimental inauguró en 1995 su segunda muestra: Intervalos de Sentimientos. Puso 12 mil botones de rosas sobre aserrín. Al ser pisadas, creaban una atmósfera de olor y color en maridaje con los cuadros.

Con más de 25 muestras individuales, Angulo es un bohemio de mente ágil que nació con un talento que le facilitó crecer y desarrollarse como artista plástico en el complejo terreno del expresionismo abstracto. En sus cuadros, únicos, se encuentra un orden dentro del caos. Y reflejan una sinceridad extrema respecto de él mismo: son su propio espejo. Considera que el camino del arte es metafísico y el dibujo es la columna vertebral de su obra. “Quiero llegar al abstracto, pero por ahora aún necesito algunos códigos reales”, dice. Tal vez por eso no trabaja con reglas ni datos precisos sino con efectos y manchas. De cerca sus cuadros son abstractos. De lejos, figurativos.

El próximo martes 18 de junio en el Museo Metropolitano de Lima inaugura Lima Renaissance, muestra con obras que en su mayoría son de gran formato, detrás de las cuales se ven edificios emblemáticos y arquitectura clásica y colonial limeña.