“El asesinato político fue una práctica extrema más frecuente de lo que creemos” (Rojas)
“El asesinato político fue una práctica extrema más frecuente de lo que creemos” (Rojas)
Edición 2593: Jueves, 6 de Junio de 2019

Toda la Sangre

Escribe: Alicia Meza | Libro Cómo matar a un presidente (IEP) revisita tres magnicidios peruanos.

“El asesinato político fue una práctica extrema más frecuente de lo que creemos” (Rojas)
“El asesinato político fue una práctica extrema más frecuente de lo que creemos” (Rojas)

Al exministro de José de San Martín y consejero de Simón Bolivar, Bernardo Monteagudo, lo apuñalaron en la plazuela de San Juan de Dios, hoy Plaza San Martín, en 1825; al expresidente Manuel Pardo le dispararon por la espalda cuando entraba al antiguo local del Congreso, en donde hoy es el Museo de la Inquisición, en 1878; y al presidente Luis M. Sánchez Cerro lo acribillaron cuando salía del hipódromo de Santa Beatriz, en 1933. Sobre estos tres episodios reflexiona el historiador Rolando Rojas Rojas.    

–¿Desde cuándo el asesinato es arma política?
–Es un fenómeno del Perú republicano. En el período colonial no existía esta competencia por el poder. El virrey y las autoridades se nombraban desde España. Los asesinatos se producen en coyunturas de crisis y de radicalización política: el proceso de independencia, la antesala de la guerra con Chile, y el enfrentamiento entre apristas y sanchezcerristas post Gran Depresión y bajo el fantasma de un conflicto con Colombia.

–¿Tenían algo en común?
–Son de cuando los caudillos concentraban el poder. Eliminarlos era acabar con la competencia y tener cancha libre.

–¿Hoy se podría dar uno?
–La sociedad es distinta. Los gobernantes se toman en serio los protocolos de seguridad. El suicidio de Alan García es un magnicidio por mano propia. El antecedente más próximo puede ser el suicidio de Gustavo Jiménez, un militar que presidió una Junta de Gobierno en 1931, y que posteriormente lideró en 1933 un movimiento contra Sánchez Cerro, pero al fracasar decidió suicidarse. Lo acusaron de traidor por rebelarse en medio del conflicto con Colombia.