Tulio Mora, Eloy Jáuregui, el pequeño Sebastián Pimentel y Jorge Pimentel. Miraflores, 1977. La presentación   será a las 7 p.m. del viernes 24 de mayo.
Tulio Mora, Eloy Jáuregui, el pequeño Sebastián Pimentel y Jorge Pimentel. Miraflores, 1977. La presentación será a las 7 p.m. del viernes 24 de mayo.
Edición 2591: Jueves, 23 de Mayo de 2019

Pandilla Salvaje

Escribe: Eloy Jáuregui | Segunda edición de Los broches mayores del sonido, monumental antología de Hora Zero, se presenta en Casa de la Literatura el 24 de mayo.

Tulio Mora, Eloy Jáuregui, el pequeño Sebastián Pimentel y Jorge Pimentel. Miraflores, 1977. La presentación   será a las 7 p.m. del viernes 24 de mayo.
Tulio Mora, Eloy Jáuregui, el pequeño Sebastián Pimentel y Jorge Pimentel. Miraflores, 1977. La presentación será a las 7 p.m. del viernes 24 de mayo.

El movimiento Hora Zero ya cumple medio siglo y sigue más vigente e incorruptible que nunca. Recuérdese que en su  primer manifiesto de 1970, Palabras urgentes, se afirmaba: “si somos iracundos es porque esto tiene dimensión de tragedia. A nosotros se nos ha entregado una catástrofe para poetizarla (…) Hemos nacido en el Perú, país latinoamericano, subdesarrollado, hemos encontrado ágiles ruinas, valores enclenques, una incertidumbre fabulosa y la mierda extendiéndose vertiginosamente”.

Desde aquella vez, dice Jorge Pimentel, nada cambió en el Perú y todo sigue peor. “Sin embargo ahí están nuestros libros y nuestras vidas, ahí los hermanos que acaban de fallecer con obras esplendorosas, Enrique Verástegui el año pasado, y Tulio Mora hace unos días. Ahí está este maravilloso trabajo Los broches mayores del sonido, libro fundamental para entender la literatura universal y que ahora aparece en su segunda edición, corregida y aumentada para que los jóvenes conozcan nuestros postulados y entiendan que la poesía es el acto más rotundo del ser humano y que un poema no es una compasión de géneros, ni un hobby de domingos, ni un artificio de ingenieros literarios”.

Los broches… apareció hace una década y se convirtió en un texto fundamental para conocer a Hora Zero en toda su dimensión. Libro de más de 700 páginas con análisis, estudios, crónicas y una antología de todos sus poetas, narradores, artistas plásticos y fotógrafos y que hoy, gracias al Fondo Editorial Cultura Peruana que dirige Jorge Espinoza Sánchez, vuelve a convertirse en un documento no solo literario sino interdisciplinario para entender las entrañas, los sueños y la poética de un país magníficamente lacerado.

A Tulio Mora le correspondió completar Los broches… y trabajó hasta sus últimas horas para dejar esta segunda versión, donde apunta:  “empieza con la inmolación de una víctima iniciática: la poesía lírica (es decir, la poesía del yo) porque es incapaz de registrar la ‘vastedad y complejidad de la experiencia humana de este tiempo’, con lo que el poema integral posicionalmente se coloca en la orilla del registro colectivo: la poesía dramática (el otro) y/o épica (el nosotros).”

Hora Zero era la escritura pensada como transformación de ‘la realidad’ a través de una práctica poética comprometida con la complejidad social y étnica peruana. Desde sus orígenes HZ propuso una poética: el Poema Integral (sí, con mayúsculas, según el postulado de Juan Ramírez Ruiz y/o Jorge Pimentel). Formalmente en ella cabía de todo como en un cajón de sastre: la prosa, el verso, el ensayo, el lenguaje de los massmedia. Pero con categoría de ser un testimonio “integral”, cierto, tenía un antecedente en la discusión programática del Perú de los años 20. Se hablaba entonces de un “Perú integral”, conjunción salomónica del todo que debía reconocerse proporcionalmente en sus partes contrariadas.

Si se lee Los broches… se encontrará una antología y se reencontrará con los genes de Hora Zero. Con el instante eterno que nos alumbró a los poetas que surgimos desde 1970 en varias megalópolis. Lima, Ciudad de México y París son los enclaves donde se gestó ese espíritu, donde se conjugó nuestra juventud. La historia y la textualidad de años convulsos y rebeliones acojonantes que nos tejieron en un lienzo que le entregó a los fastos de la literatura un nuevo aliento y que, denostado o aplaudido, nos hizo crecer como testigos de nuestra época, agobiante y crispada, pero singularmente maravillosa.

Hora Zero fue un rotundo y contundente golpe contra la costra reaccionaria de la literatura en el Perú de vieja data. Aquello nos hizo escritores lúcidos y comprometidos con nuestra historia. De esa época somos.