Escultura ‘El Bailarín’. Quintanilla fue campeón de boxeo peso gallo, cantante guitarra en mano en París y fanático del fútbol.
Escultura ‘El Bailarín’. Quintanilla fue campeón de boxeo peso gallo, cantante guitarra en mano en París y fanático del fútbol.
Edición 2590: Jueves, 16 de Mayo de 2019

Corte y Confesión

Escribe: Tony Tafur | Alberto Quintanilla afila la lengua e inaugura su primera expo en su natal Cusco.

Escultura ‘El Bailarín’. Quintanilla fue campeón de boxeo peso gallo, cantante guitarra en mano en París y fanático del fútbol.
Escultura ‘El Bailarín’. Quintanilla fue campeón de boxeo peso gallo, cantante guitarra en mano en París y fanático del fútbol.

Para purificar mi espíritu, cada vez que alguien hablaba mal de mí hacía una exposición”, elucubra en voz alta el iconoclasta artista cusqueño Alberto Quintanilla (85), mientras da la espalda a sus pinturas, esculturas y máscaras para contemplar desde el balcón del Palacio Manco Cápac a la tierra que lo vio nacer, la ciudad que lo ama y lo odia. Cusco, ese ombligo con piercing

Tiene 80 años de trayectoria y medallas de oro de la Escuela de Bellas Artes de Lima y la Bienal de Florencia.
Tiene 80 años de trayectoria y medallas de oro de la Escuela de Bellas Artes de Lima y la Bienal de Florencia.
Políglota, temerario y amante del vino tinto, transporta al quechua por el mundo como su lengua matriz y enarbola su ideario de floro y fauna. “Condorcanqui es un insulto y significa Carroñero eres”, explica. “Los ruidos transforman la inteligencia”, concluyó a los 13 años cuando, empecinado en contactarse con un fantasma inca, percibió “el canto del gallo, el relincho del caballo, el bufido del toro, el balido del carnero y las campanas”. Y repreguntó: “¿Cuál fue el silencio de los incas?”.

Su exposición se llama Qolqampata. Y no: no está compuesta por demonios. “Los demonios no tienen cuernos (ni colas)”, espeta acalorado, contradiciendo los 9°C del mayo cusqueño. “Tan solo mira al que se ha suicidado”, añade en símil impronunciable. Su bestiario lo completan perros bicéfalos, sapos, toros y alacranes que también se suicidan. “El toro tiene cuernos y es saludable”, complementa con un tajante, “los demonios son los que van a torear”. La exposición organizada por Bitel abrirá sus puertas hasta fin de mes en el Palacio Manco Cápac (Cusco). Ideal para curiosos, seguidores y antagonistas.