Manifestación aprista luego de las elecciones de 1931. Ese año aparece La Tribuna en respuesta a El Comercio. El   lema era “a más Comercio, más Tribuna”.
Manifestación aprista luego de las elecciones de 1931. Ese año aparece La Tribuna en respuesta a El Comercio. El lema era “a más Comercio, más Tribuna”.
Edición 2589: Jueves, 9 de Mayo de 2019

Papel de Prensa

Escribe: Alicia Meza | Reedición del libro Prensa, conspiraciones y elecciones (PUCP, 2019).

Manifestación aprista luego de las elecciones de 1931. Ese año aparece La Tribuna en respuesta a El Comercio. El   lema era “a más Comercio, más Tribuna”.
Manifestación aprista luego de las elecciones de 1931. Ese año aparece La Tribuna en respuesta a El Comercio. El lema era “a más Comercio, más Tribuna”.

La relación entre la prensa y el poder político hoy en día es innegablemente tensa. Se suele decir que la agenda del gobierno la dictan los medios, y viceversa. Una relación de ida y vuelta que no es exclusividad peruana ni de estos tiempos, según se ve en el libro Prensa, conspiraciones y elecciones. El Perú en el ocaso del régimen oligárquico, de los historiadores Jorge Lossio y Emilio Candela, reeditado por el Instituto Riva Agüero y el Fondo Editorial de la PUCP.

–¿Entre 1930 y 1960 existía la polarización ideológica que hoy vemos?

–E.C.: Existía una polarización pero no como son los debates actuales. Hoy vemos polarización en torno a temas concretos como la despenalización del aborto, la unión civil o la ideología de género, pero no va más allá. En el período 1930-1960 la discusión se daba en relación a visiones totalizantes: ideologías que pretendían explicarlo todo y organizaban la sociedad en todos sus ámbitos, desde el político y el económico hasta el social y el cultural. Se afirmaba que debían transformarse los Estados. El APRA hablaba del Estado antiimperialista y la Unión Revolucionaria, del Estado corporativo. Otra diferencia es que la movilización ideológica la realizaban partidos como el APRA, la UR o el PC, debido a que tenían militancia y organización. Hoy vemos que los debates ideologizados están liderados por las ONGs, colectivos y redes sociales, lo cual demuestra la crisis de representación de nuestro sistema de partidos.

“El debate era más ideologizado, había un contraste de ideas con más resonancia”, dicen Candela y Lossio.
“El debate era más ideologizado, había un contraste de ideas con más resonancia”, dicen Candela y Lossio.

–En los 30 la llegada del discurso político era a través de los mítines. ¿Cuándo se traslada a los medios?

–E.C.: Definitivamente los años treinta representaron un hito en el rol de la prensa. En un libro de Juan Gargurevich sobre la historia de la prensa peruana se menciona que desde los años 30 diversos sectores se volvieron “instrumentos de prédica y venganza”. El Comercio tuvo un fuerte antiaprismo y La Prensa de Pedro Beltrán fue un vocero de los agroexportadores y las ideas liberales económicas. También aparecen con fuerza los diarios partidarios: La Tribuna (APRA), Acción (Unión Revolucionaria), Hoz y Martillo (Partido Comunista), Vanguardia (Partido Socialista), entre otros.

–¿Con la aparición de La Prensa de Pedro Beltrán se dinamiza la relación?

–J.L.: Lo que logra Beltrán con La Prensa es una renovación. Se modernizan algunos aspectos de la prensa en general, por ejemplo, separar información de opinión, y poner en primera plana los titulares antes que la publicidad, a la usanza norteamericana. A la par hay un uso político, creemos que válido, para convencer a la opinión pública de lo que él creía, los beneficios del modelo liberal económico por sobre el estatismo. Dentro de La Prensa había apertura también a periodistas que en su momento pensaban de forma distinta a él, como por ejemplo Salazar Larraín o Zegarra Russo.

–¿El debate político y la cobertura de los medios ha bajado el nivel o solo son distintas coyunturas?

–J.L.: Las coyunturas son distintas a lo largo del tiempo, pero surge la inevitable tentación de afirmar que el nivel actual es inferior por varias razones: el tratamiento de la data, el uso del lenguaje y el bagaje cultural que puede reconocerse en editoriales y columnas de opinión.