Bartolo y Rosina encarnados por Pablo Ruiz (centro) y Chiara Amarú.
Bartolo y Rosina encarnados por Pablo Ruiz (centro) y Chiara Amarú.
Edición 2589: Jueves, 9 de Mayo de 2019

El Barbero de Esta Villa

Escribe: Marco Zileri | ¡Bravísimo! El éxito rotundo de la última temporada de ópera en Lima.

Bartolo y Rosina encarnados por Pablo Ruiz (centro) y Chiara Amarú.
Bartolo y Rosina encarnados por Pablo Ruiz (centro) y Chiara Amarú.

El notable barítono armenio Gurgen Baveyan decidió dar rienda suelta a su dicha una vez caído el telón del Gran Teatro Nacional, e improvisó un aria magnífica ante el público fascinado con el estreno de El barbero de Sevilla, el viernes 3 pasado.

“Ah, che bel vivere, che bel piacere, che bel piacere per un barbieri de qualitá”, cantaba la voz que acababa de interpretar a Fígaro en escena.

De izquierda a derecha: Marko Mimica, Chiara Amarù, el director de orquesta Iván López Reynoso, Fiorella Simeone, presidenta del Festival Granda, Ernesto Palacio, director artístico del evento, Gurgen Baveyan y Pietro Adaìni, el conde de Almaviva.
De izquierda a derecha: Marko Mimica, Chiara Amarù, el director de orquesta Iván López Reynoso, Fiorella Simeone, presidenta del Festival Granda, Ernesto Palacio, director artístico del evento, Gurgen Baveyan y Pietro Adaìni, el conde de Almaviva.

El Barbero de Sevilla es una ópera bufa tan graciosa como popular. El conde de Almaviva, un noble sevillano, enamora a Rosina, huérfana que vive con su tutor, el doctor Bartolo, quien también la pretende, y alumna de canto de don Basilio. El barbero Fígaro ayudará a que se imponga el amor. Admítase: lo que acontece en las barberías puede ser tan grave como decisivo, al punto que el propio papa Francisco acaba de invocar a los peluqueros que dejen de chismear.

Todo por el amor de una mujer: Marko Mimica (Basilio) y Pablo Ruiz (Bartolo). Derecha, Mezzosoprano Chiara Amarù como Rosina.
Todo por el amor de una mujer: Marko Mimica (Basilio) y Pablo Ruiz (Bartolo). Derecha, Mezzosoprano Chiara Amarù como Rosina.

Lo cierto es que la décima segunda temporada del Festival Granda ha sido un éxito rotundo. “De La Traviata a Tosca la asistencia aumentó 10%, y este año hemos tenido un lleno total del teatro”, revela Fiorella Simeone, presidenta del Festival Granda que se lleva a cabo hace 12 años. El renovado entusiasmo por la ópera se lo debemos al éxito del tenor Juan Diego Flórez y a la incansable generosidad de otro gran tenor peruano, Ernesto Palacio, alma, corazón y vida del festival.

Palacio es hoy el superintendente del Rossini Opera Festival en Pésaro, pueblo natal del genial compositor y cantera inagotable de nuevos valores que, gracias a él, aterrizan en Lima para su propio regocijo, como lo demostró espontáneamente Baveyan, artista frecuente de la Ópera de Frankfurt y quien encarnó a Fígaro.

El conde de Almaviva fue representado por el tenor italiano Pietro Adibi, y la enamoradiza Rosina, por la mezzosoprano Chiara Amarù, también italiana. Completaron el elenco el barítono español Pablo Ruiz y el bajo croata Marko Mimica. 

El entusiasta barítono Gurgen Baveyan (Figaro) improvisó un aria en el coctel de inauguración.
El entusiasta barítono Gurgen Baveyan (Figaro) improvisó un aria en el coctel de inauguración.

Entusiasmada con la respuesta del público, Simeone ofrece traer al país más presentaciones de ópera de talla mundial, si se concreta el apoyo de otras empresas. “La puesta en escena cuesta unos 200 mil dólares”, explica. La presente temporada fue posible gracias al patrocinio de Volcan, Pluspetrol, Casa Andina y Southern Perú, entre otras generosas compañías. Sin lugar a dudas, el propio Rossini estaría orgulloso de la fervorosa respuesta de nuestra comarca al conmemorarse los 150 años de su muerte. 

El próximo evento se celebrará el 21 de julio próximo, cuando la Fundación Granda y Sinfonía por el Perú unan esfuerzos para el lanzamiento de la escuela de música de Juan Diego Flórez en Lima.