John Lithgow y Jeté Laurence como el viejo Jud y Ellie.
John Lithgow y Jeté Laurence como el viejo Jud y Ellie.
Edición 2585: Jueves, 11 de Abril de 2019

No Estaba Muerta

Escribe: Jaro Adrianzén | Tradición y reinvención en el efectivo remake de Pet Sematary.

John Lithgow y Jeté Laurence como el viejo Jud y Ellie.
John Lithgow y Jeté Laurence como el viejo Jud y Ellie.

A diferencia de Luca Guadagnino en su adaptación de Suspiria, los directores Kevin Kölsch y Dennis Widmyer sí tomaron mucho de la forma y los recursos de la Pet Sematary de 1989. Tras un breve prólogo de contexto, el remake salta bruscamente al terror efectivo. El manual incluye volumen alto, reflejos en el vidrio, diálogos de ultratumba y sesos al aire en clave gore. A partir de eso todo va en una atractiva escala ascendente. La historia central se repite: una familia se traslada a las afueras del bosque para cambiar de aires y dentro de la nueva propiedad hay un cementerio de mascotas (de allí el mal escrito pet sematary). Los directores ponen en sobreaviso al espectador, así haya visto o no la cinta de los ‘80: el camión pasando velozmente por el camino y los niños paseando con máscara por el bosque. El ‘cementerio maldito’ (horrible traducción con la que se ha estrenado la película) es presentado con pinceladas gruesas de terror clásico, que rozan con la desfachatez: la noche oscura, los pasajes pantanosos cargados de neblina y los rayos de tormenta en el horizonte. Pet Sematary juega sin pretensiones a un miedo de pesadillas del pasado –con los recuerdos de la madre, marcados por la deformidad de su hermana, un ascensor de servicio y ruidos en el techo- y de los  muertos vivientes. Mucho de eso último tiene que ver con el acierto de los realizadores en su principal cambio al guion, que es mejor no revelar.