El autor posa frente a cuadro 13 noches, obra inspirada en una historia real de realismo trágico.
El autor posa frente a cuadro 13 noches, obra inspirada en una historia real de realismo trágico.
Edición 2581: Jueves, 14 de Marzo de 2019

Francia Pictórica

Escribe: Jorge Salazar | Iván Fernández-Dávila: muestra en París.

El autor posa frente a cuadro 13 noches, obra inspirada en una historia real de realismo trágico.
El autor posa frente a cuadro 13 noches, obra inspirada en una historia real de realismo trágico.

Muchos llegan al arte por necesidad de comunicar o expresarse cuando la palabra no alcanza. Iván Fernández-Dávila viene de una familia no vinculada al arte. Pensó en algún momento ser diplomático y con esa meta ingresó a la PUCP, donde estuvo dos años. “Me sentí liberado cuando después de hacer todo para que me boten… me botaron”. Hasta entonces, había canalizado su necesidad de expresarse a través de la poesía llegando a publicar un libro en el 2008 (Séptima Epístola a Martín Adán). Fue recién a los 20 años que, nuevamente “por urgencia de expresión”, no le alcanzó la poesía y empezó a pintar. No tuvo más escuela que la intuición, la observación y el estudio de la obra de algunos grandes maestros, los que por coincidencia son todos –igual que él–, autodidactas.

     La carrera artística de Fernández-Dávila ha sido meteórica, incluyendo 15 exposiciones individuales en nuestro país, Argentina, EE.UU. y Francia. De trazo grueso y explosión de color, el arte figurativo de Iván tiene inusitada fuerza. Sus personajes y temas son polémicos y hasta controversiales. La figura femenina es recurrente, lo que va en armonía con su personalidad de bohemio de otros tiempos.

Entre los cuadros de su taller, llama la atención 13 noches (ver foto). La joven es una prostituta que conoció en Miraflores y le hizo perder la cabeza y casi la vida. Durante dos meses pasó 13 noches con ella brindando y cerrando la madrugada con apasionado sexo. La última noche que la vio (la 13ava), como siempre, ella lo botó aclarando el día de la sala a media luz –con solo un mullido sillón– en la zona brava de Lince donde cumplían ese ritual. Él caminó a buscar taxi en una calle transitada. De pronto, pasó delante un hombre corriendo al que otros dos con pistola en mano correteaban. Le dispararon, el hombre cayó y murió frente a Iván. Ese día decidió nunca más ver a esa joven, y optó por pintarla inmortalizando la experiencia.

Fernández Dávila prepara en estos días el material para su próxima muestra en París que será en octubre.