Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.
Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.
Edición 2581: Jueves, 14 de Marzo de 2019

El Escándalo de las Lolitas

Escribe: Maria Laura Hernández de Agüero | La corrección política y el conservadurismo proponen censurar exposición del artista francés Balthus en museo español.

Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.
Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.

Lo puro y lo obsceno están en los ojos del espectador, nunca en la obra. Así lo cree Setsuko Ideta, viuda de Balthus el genial pintor francés de origen polaco cuyos retratos de adolescentes escandalizan a las miradas más inquisidoras. En Madrid, a propósito de Balthus la exposición que se acaba de inaugurar en el museo Thyssen-Bornemisza días previos a ARCO, la alianza evangélico española ha afirmado que ciertos cuadros del artista tienen un claro contenido pedófilos y, basándose en estos argumentos, ha solicitado que se retiren las piezas que “traspasan los límites del respeto a la dignidad de los menores”.

Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.
Emblemática obra La lección de guitarra (1934), de Balthus.
Balthus muestra una selección de retratos de adolescentes pintadas a lo largo de la vida del artista. Ahí Está Therese soñando (1938) de propiedad del Metropolitan museo de New York (MET). La niña lánguida y absorta está recostada con la falda levantada hasta los muslos. Su falda es roja, los zapatitos rojos, el pie derecho se apoya en el piso y la pierna izquierda se eleva dejando ver la ropa interior y una sutil mancha roja asoma en la entrepierna. Ahí saltó el escándalo. La misma selección de adolescentes recostadas en la actitud sugerente ha recorrido museos de Estados Unidos Europa y Asia sin que nadie se escandalizara, hasta que en noviembre del 2017 una vecina del MET recogió 10,000 firmas para que retiraran la obra afirmando que el museo está “respaldando el voyerismo y la cosificación de los niños”. El MET rechazó la petición de censura. Y en el Museo de la Fundación Beyeler de Basilea hubo un debate abierto con el público. Ahora este grupo de lolitas llega de nuevo a Madrid, en un entorno contaminado por lo políticamente correcto.

El Thyssen no niega el debate pero evita que la exposición se centre en este.
El Thyssen no niega el debate pero evita que la exposición se centre en este.

Habría que preguntarse si la ropa interior de una adolescente incita a la agresión sexual de las mujeres ¿que puede pasar con las prostitutas de Picasso en Les Demoiselles D’avignon? Coubert debería haber sido fusilado con El origen del mundo, y ni qué decir de Egon Schiele y sus cuadros impregnados de una sexualidad desgarradora. A propósito de Schiele, el año pasado cuando el museo Leopoldo de Viena conmemoró el centenario del nacimiento del artista, el Reino Unido y Alemania intentaron censurar los anuncios que colgaban de las paredes de los edificios, en el metro y en los buses por considerarlos pornográficos. La oficina de turismo de Viena ideó un plan. Se siguió con la campaña, sólo que en las grandes ciudades británicas y alemanas se agregó una banda que escondía los genitales de los personajes y una frase: “Lo siento, tiene 100 años pero es demasiado atrevido para hoy”. Al final habría también que preguntarse si hoy la dictadura de lo políticamente correcto no nos estará volviendo a los terribles tiempos de oscurantismo cultural.