Los animales se enfrentan cuerno a cuerno. Pierde el que huye de la contienda.
Los animales se enfrentan cuerno a cuerno. Pierde el que huye de la contienda.
Edición 2578: Jueves, 21 de Febrero de 2019

Los Cuernos de la Ley

Por: Edgar Mandujano | El Tribunal Constitucional tiene hasta el 8 de marzo para decidir si prohíbe a los tradicionales toros de pelea arequipeños.

Los animales se enfrentan cuerno a cuerno. Pierde el que huye de la contienda.
Los animales se enfrentan cuerno a cuerno. Pierde el que huye de la contienda.

Cientos de aficionados y criadores de toros de pelea se encuentran atentos al pronunciamiento del Tribunal Constitucional (TC), que deberá emitir su fallo sobre la demanda de inconstitucionalidad interpuesta por María Eguiluz Jiménez, animalista, profesora de arte y representante de Animales Libres de Crueldad y Opresión - ALCO, contra la costumbre arequipeña. Tras la audiencia pública realizada en la Ciudad Blanca el pasado 25 de enero, el TC tiene plazo para resolver la demanda hasta el 8 de marzo.

Animalista María Eguiluz Jiménez. Derecha, Aficionada a la espera del fallo.
Animalista María Eguiluz Jiménez. Derecha, Aficionada a la espera del fallo.

La tradicional disputa consiste en enfrentar a dos toros en una cancha. Ambos mastodontes, de peso similar (hasta 1,500 kilos), chocan y entrecruzan cornamentas mientras miden su fuerza a empujones. La pelea se rige por detallado reglamento que imponen los árbitros en un tiempo límite de 15 minutos. Pierde el que huye de la contienda. Al final de la disputa no se sacrifica a ninguno de los animales. Tampoco existe intervención humana, por lo que no hay muertos o heridos. Cada domingo, de abril a diciembre, hay doce peleas. Y las familias enteras se reúnen en los estadios para ver triunfar a sus bestias.

Tres generaciones de la familia Portilla junto a su toro Campeón de Campeones de Arequipa  2018, ‘Juanito Alimaña’. 1,300 kilos de pura fibra.
Tres generaciones de la familia Portilla junto a su toro Campeón de Campeones de Arequipa  2018, ‘Juanito Alimaña’. 1,300 kilos de pura fibra.

Tan cercano es el vínculo entre animal y hombre que los criadores tratan a sus toros como mascotas. A diferencia del toro de lidia utilizado en el toreo, el de pelea vive en permanente contacto con las personas. Sirven como engranaje social y festivo entre los chacareros. Pese a su imponente apariencia, el toro de pelea está acostumbrado al contacto humano y actúa con docilidad ante él. El animal corpulento se deja acariciar en la cabeza, lomo y criadillas. “Este es el ganado más engreído de Arequipa, no son obligados a trabajar, si solo pelean se les engríe igual”, explica el ganadero Nicolás Núñez. “A más peleas, más victorias”, agrega el veterinario David Zegarra.

Helmut Vásquez y Luis Ocola con ‘Forastero’ en Majes, después de la victoria.
Helmut Vásquez y Luis Ocola con ‘Forastero’ en Majes, después de la victoria.

La crianza requiere la inversión de por lo menos S/. 30 diarios. Los toros son alimentados con alfalfa, zanahoria, cebada y sales minerales. El paseo para ejercitar el músculo se realiza junto a sus dueños por las mañanas y antes de caer el sol. Es común ver en algunos distritos de Arequipa como Cayma, Characato, Sabandía, Tiabaya y Socabaya la presencia del toro en la labranza. “Seguimos obligados a usar la tracción bovina para arar la tierra”, explica Benito Espinoza, agricultor y criador.

La primera noticia de una pelea arequipeña data del martes 10 de mayo de 1881, publicada en el diario ‘LA BOLSA’, titulada: “Lidia de Toros”. Menciona dos peleas en un punto denominado ‘Las Carreras en La Pampa de Miraflores’, cuya recaudación fue entregada en beneficio patriótico de la Guerra con Chile. El vencedor de esa tarde fue el toro de Don Teodoro Cerf. Y el premio era de 500 soles de plata.

Sabina Carpio viuda de Alarcón, 91, toda una vida dedicada a la afición.
Sabina Carpio viuda de Alarcón, 91, toda una vida dedicada a la afición.

La diversión en las campiñas derivó en tradición. Y a una tradición no se renuncia. Sobre todo si es única en América. Ésta llegó al Perú en 1543 y encontró en ‘Menelik’ a uno de sus más gloriosos exponentes. Nacido en Socabaya bajo la propiedad de los esposos Don Mateo Zegarra y Doña Victoria Bueno, sus cuernos se recuerdan bajo el cintillo de leyenda. Según la historia de Arequipa, en un cabildo realizado el 10 de agosto de 1555, se dictaminó que de allí en adelante –y para siempre–, haya peleas de toros. Pero hoy la palabra final está en manos del Tribunal.