Edición 2572: Jueves, 10 de Enero de 2019

Leer a Lihn

Por: Paolo de Lima |Sobre Diálogos de desaparecidos (Santiago: Overol, 2018)

En la pieza teatral Diálogos de desaparecidos (Santiago: Overol, 2018) de Enrique Lihn (1929–1988), escrita a finales de la década de 1970, e inédita hasta este momento, el escritor chileno aborda “el tema de los desaparecidos sin ningún eufemismo y en tiempo real, de acuerdo con las informaciones sobre tortura, ejecuciones clandestinas y desaparición forzada que poco a poco se iban develando” (58), como apunta Andrés Florit en su nota final. Compuesta por cuatro textos poblados por fantasmas, y que son los propios de la dictadura pinochetista, en el primero uno se presenta ante el confesionario de un cura para rogarle que lo retiren del mapa de víctimas por ser un delator; el segundo es de índole familiar (padre, madre e hijo), en el que ella queda loca por el dolor del hijo ausente; el tercero es sobre una pareja de esposos, donde él se le aparece a ella para ahorrarle el trabajo del duelo; por último, un torturador se “autotortura” contra el fantasma de una de sus torturadas. Testimonios todos íntimamente relacionados con su visión del “horroroso Chile”, expresión plasmada en un recordado verso que dio pie a Horroroso Chile. Ensayos sobre las tensiones políticas en la obra de Lihn (Santiago: Alquimia, 2013), libro editado por los jóvenes poetas Guido Arroyo y David Bustos. Si bien el aporte mayor de Lihn se encuentra en la poesía, con títulos como La pieza oscura (1963), Poesía de paso (1966), El Paseo Ahumada (1983) o Estación de los desamparados (1982, una mirada al Perú velasquista), este abarca a su vez el ensayo (sus críticas literarias están reunidas en El circo en llamas, 1996), el cuento (el 2017 aparecieron sus Cuentos reunidos), la novela (Batman en Chile, 1973), la novela gráfica (Roma, la loba, 1992), el cine-performance (Adiós a Tarzán, 1984) y, como queda destacado, el teatro. (Paolo de Lima)