Edición 2566: Jueves, 22 de Noviembre de 2018

Parricidio Literario

Por: Gabriel Ruiz Ortega | ¿Matar al padre con una pluma de ganso?

En la pasada edición del Hay Festival de Arequipa Mario Vargas Llosa tuvo un sonado encuentro en el Teatro Municipal con los escritores Jeremías Gamboa, Mariana de Althaus, Santiago Roncagliolo y Katya Adaui, el cual estuvo moderado por Renato Cisneros. Se trató, en líneas generales, de un diálogo pautado por la admiración a nuestro escritor mayor, exceptuando algunos testimonios forzadamente disidentes, como el de Adaui.

Vargas Llosa y sus nietos, todo un momento Kodak gracias al argentino Daniel Mordzinski. Ni bien se publicó la foto comenzaron a circular en las redes posts sobre argollas y, vaya novedad, la necesidad de acometer un parricidio literario. Más allá de algunos puntos atendibles (la literatura local no debe limitarse a los nombres de siempre), es evidente que los nietos de MVLl proponen un parricidio en base a críticas ideológicas, políticas y hasta morales. Pero no a través de las obras. Y es que en la novela peruana contemporánea, lamentablemente, no existe una poética narrativa capaz de hurgar en la basura emocional ni en la dimensión humana como lo ha hecho MVLl, incluso en títulos menores como Cinco esquinas.

Admitámoslo: salvo contadas excepciones, la narrativa peruana última es conservadora y políticamente correcta. El miedo a las críticas en el Facebook —el activismo no separa al autor del narrador— ha fomentado la creación de personajes inverosímiles: limeños sin veleidades racistas o machistas, sin apetitos sexuales ni problemas reales. 

La solución: releer bien a MVLl, también a Oswaldo Reynoso y a Miguel Gutiérrez. Seguro nos desahuevaremos.