Mark Wahlberg encarma al desequilibrado James Silva.
Mark Wahlberg encarma al desequilibrado James Silva.
Edición 2556: Jueves, 13 de Septiembre de 2018

Sesos y Pólvora

Escribe: Jaro Adrianzén | Músculo e ingenio en Milla 22, con Mark Wahlberg.

Mark Wahlberg encarma al desequilibrado James Silva.
Mark Wahlberg encarma al desequilibrado James Silva.

La escueta conversación entre James Silva (lo mejor de Mark Wahlberg en años) y su enemigo en medio del campo de batalla –una calle destruida en algún punto de Indonesia– emula el clásico y protocolar encuentro de líderes que antecede a las masacres bélicas representadas en pantalla grande. Pero en este caso los soldados de cada bando no usan uniforme. Y a la par del puño y las balas se desarrolla una guerra de intelecto entre sesudos hackers y complejos sistemas de rastreo. Todo lo provoca Li Noor, un presunto policía indonesio –acusado de espionaje por el gobierno local– que llega a la embajada estadounidense con la pista que trae más desequilibrado que nunca a Silva, el eficiente y obsesivo agente de inteligencia gringo: la ubicación de cuatro kilos de isótopos radioactivos. La misión es trasladar a Noor por 22 millas hasta un avión que lo lleve a Estados Unidos. Solo así entregará el código para descifrar el disco duro. El relato reúne fuerza y un superlativo patriotismo. Mientras que la cronometrada secuencia inicial marca la pauta de los picos de acción en el filme (como la salvaje pelea en sala médica de la embajada), que halla la fórmula para no caer en la somnífera repetición de bombazos y puñetes de otras cintas. Los raptos de sensibilidad y humor involuntario de Silva sumada a la crisis familiar de Alice (muy madura Lauren Cohan) humanizan con precisión un duro relato. Cuyo desordenado desenlace afecta la poética y el placer que, cinematográficamente hablando, siempre trae la guerra.

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