Dolores Guzmán fue trasladada por los Sinchis a Chupón (en la foto) tras la matanza de Paccha, en 1984. “Luego vino Sendero y mató a siete personas”, recuerda.
Dolores Guzmán fue trasladada por los Sinchis a Chupón (en la foto) tras la matanza de Paccha, en 1984. “Luego vino Sendero y mató a siete personas”, recuerda.
Edición 2555: Jueves, 6 de Septiembre de 2018

Heridas de Guerra

Escribe: Jaro Adrianzén | Documental La Búsqueda cuenta historia de Dolores Guzmán y Lurgio Gavilán, dos sobrevivientes al terrorismo en Chungui.

Dolores Guzmán fue trasladada por los Sinchis a Chupón (en la foto) tras la matanza de Paccha, en 1984. “Luego vino Sendero y mató a siete personas”, recuerda.
Dolores Guzmán fue trasladada por los Sinchis a Chupón (en la foto) tras la matanza de Paccha, en 1984. “Luego vino Sendero y mató a siete personas”, recuerda.

Yo soy la única sobreviviente de los asesinatos en Paccha”, cuenta Dolores Guzmán, de 53 años, mientras acomoda flores sobre un rústico crucifijo de madera. Su nombre de bautizo fue acaso una trágica profecía de lo que padeció el 14 de julio de 1984, cuando un grupo de encapuchados –presuntamente de las fuerzas armadas– entró al poblado de Paccha (del distrito de Vinchos, al oeste de Huamanga) y mató a 21 comuneros a balazos (CARETAS 2501). “Después, los Sinchis me trajeron y me dejaron en esta comunidad, Chupón”, agrega. “En ese momento tenía veinte años y estaba embarazada de cuatro meses”.  

Chungui.
Chungui.

Lurgio Gavilán: de senderista a militar. Hoy es profesor de antropología.
Lurgio Gavilán: de senderista a militar. Hoy es profesor de antropología.
Chupón está a una hora y media en auto desde Chungui y a nueve desde Huamanga. Es la capital de uno de los nueve distritos que conforman la provincia de La Mar, en Ayacucho. Hasta allí llegó CARETAS. Para el traslado, el mayor Miguel Montalván, de la comisaría de Chungui, puso en marcha dos pick ups y preparó a 10 hombres armados hasta los dientes. “Más vale prevenir que lamentar”, explicó. Él asegura que la zona es visitada por organizaciones terroristas ligadas al narcotráfico del VRAEM.

En Chupón, a Dolores no le afecta el intenso frío ni los más de 3 mil metros de altura. Mira el horizonte con calma y chaccha un poco de coca mientras el fotógrafo prepara su encuadre. Ya está acostumbrada a las cámaras: pasó varios meses contándole su historia a Daniel Lagares y Mariano Agudo, directores del documental La Búsqueda.

Elvin Ccaicuri, alcalde de Chungui.
Elvin Ccaicuri, alcalde de Chungui.
“Mi hija, Sonia Dolores Guzmán, nació aquí (en Chupón) en febrero de 1985. Vivíamos en esta comunidad cuando los senderistas ingresaron y mataron a siete directivos”, rememora. A la mañana siguiente cogió sus cosas y escapó por el monte con su bebé recién nacida. Para inicios de 1986 ya estaba instalada en Ocobamba, Apurímac. Regresó a pie tiempo después, con 25 años cumplidos. “No había nada, unas cuantas casas nomás”, explica. Hoy Chupón tiene de 60 humildes viviendas y un colegio. Lento progreso en poco más de 30 años.

De vuelta en Chungui, Lagares aprovecha una vereda para descansar. Las calles son cuesta arriba y dar diez pasos agita a cualquiera. Junto a su colega Mariano Agudo, recorrió Ayacucho (con intervalos) durante los últimos cinco años. Buscaban historias. “Hay una narración: vinieron los militares y los mataron o vinieron los senderistas y los asesinaron. No acusamos, lo hacemos para entender qué fue lo que pasó”, explica. La principal demanda de las comunidades, asegura, es la salud mental. Tienen traumas que nunca han sido tratados.

De acuerdo al alcalde de Chungui, Elvin Ccaicuri Santi, solo hay un psicólogo en el distrito. Pero el saldo de la guerra fue brutal. “Solo en Chungui se han exhumado más de 400 cuerpos. Y apenas se han reconocido treinta, gracias a las prendas”, sostiene. El resto permanece almacenado en Huamanga. La creación de un banco de datos genético (ver recuadro) ayudaría a los sobrevivientes a identificar a los familiares que perdieron. Ccaicuri fue uno de los ‘afortunados’: en el 2011 halló en una fosa los restos de su padre, quien era vicepresidente de la comunidad de Chungui cuando fue asesinado por Sendero, en 1985. Lo mataron por tomarse un trago junto al presidente de la comunidad. El alcohol estaba prohibido.

Directores Mariano Agudo y Daniel Lagares. Filme se hizo en cinco años y fue mención honrosa del jurado del último Festival de Cine de Lima.
Directores Mariano Agudo y Daniel Lagares. Filme se hizo en cinco años y fue mención honrosa del jurado del último Festival de Cine de Lima.

UN HOMBRE, DOS BANDOS

Lurgio Gavilán (45) prende un cigarrillo y camina por la calle principal. “Yo me uní a Sendero para buscar a mi hermano, de guerrilla no sabía nada”, aclara. Tenía 12 años cuando finalmente encontró a Rubén, a quien, poco después, un lanzagranadas de los contrasubversivos le destruyó la cabeza.

Hoy, Lurgio enseña antropología en la Universidad San Cristóbal de Huamanga y tiene en el horno un libro en el que rememora su paso por la milicia. Los detalles de aquellos días y su etapa como seminarista franciscano ya han sido contados en Memorias de un soldado desconocido (2017, IEP). “[El nuevo libro] está basado en una carta que le escribí en México al teniente ‘Shogún’, el militar que me llevó al ejército”, adelanta. Allí le pregunta por qué le perdonó la vida.

El rodaje en Ayacucho se concentró en Chungui y Chupón, al este.
El rodaje en Ayacucho se concentró en Chungui y Chupón, al este.

En La Búsqueda –una coproducción de Intermedia y La Mula que ya planifica su llegada a las pantallas comerciales–, los testimonios de Lurgio y de Dolores se suman al del escritor José Carlos Agüero, cuyos padres, senderistas, fueron abatidos extrajudicialmente por la Policía en los años ochenta. La noche del pasado miércoles 29 de agosto, La Búsqueda se proyectó en pantalla gigante en el Colegio Leoncio Prado, de Chungui. Los más maduros, en su mayoría quechuahablantes, revivieron a través de los testimonios proyectados aquella etapa en la que, a manos de uno u otro bando, fueron víctimas. Y bajo el imponente manto serrano de estrellas, la enorme herida se siguió cerrando.


Memoria de ADN

Banco de datos genético ayudará a la identificación de cuerpos.

Poco antes de la proyección de La Búsqueda en Chungui, el pasado miércoles 28 de agosto, el Consejo de Ministros aprobó el decreto legislativo para la creación de un banco de datos genéticos. Este fue incluido dentro del paquete de facultades delegadas por el Congreso al Ejecutivo. El banco será gestionado por la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas (DGBPD), dependiente del ministerio de Justicia, a cargo de Vicente Zeballos.
Luego que la creación sea publicada en El Peruano en los próximos días, se deberá diseñar el reglamento. De arranque se sabe que la principal función será la de recoger el ADN de todos los familiares (que deseen hacerlo) de los desaparecidos en los años de violencia –más de 20 mil personas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y Sitios de Entierro–. Luego se pasará a contrastar los registros con los huesos exhumados de las fosas comunes. La creación del banco llega casi en el momento límite, cuando muchos de los familiares (principalmente padres) de los desaparecidos ya murieron o están en una edad avanzada. De igual manera, vale precisar que en el Perú aún hay 13 mil personas desaparecidas cuyos restos no han sido ubicados. (JA)

El banco dependerá de la cartera de Justicia, de Vicente Zeballos.
El banco dependerá de la cartera de Justicia, de Vicente Zeballos.

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