Cráneos que comparados indican la sobrevivencia o la muerte del paciente trepanado.
Cráneos que comparados indican la sobrevivencia o la muerte del paciente trepanado.
Edición 2554: Miércoles, 29 de Agosto de 2018

Unos Cráneos en Trepanaciones

Escribe: Rafo León | Evidencias de neurocirugía exitosa en el Valle de los Volcanes.

Cráneos que comparados indican la sobrevivencia o la muerte del paciente trepanado.
Cráneos que comparados indican la sobrevivencia o la muerte del paciente trepanado.

¿Se trepanaba cráneos de personas vivas con fines quirúrgicos, hace miles de años, tratando de replicar la forma de los volcanes enanos de Andagua y Chachas, en la actual provincia arequipeña de Castilla? En diversas culturas precolombinas se han encontrado representaciones a escala, como si fueran maquetas, de fenómenos naturales de gran tamaño. El caso más conocido es el de las rocas que en Machu Picchu se colocaban sobre el suelo, con la referencia de una gran montaña de fondo a la que imitaban en su forma.

Esta duplicación del objeto natural daba sacralidad al segundo objeto, el que podía adquirir la función de una huaca y cubrir de sentido ritual lo que el humano hacía en tierra. ¿Estaríamos entonces hablando de que en Andagua y Chachas se practicaba la trepanación craneana para tratar dolencias, al amparo de apus volcánicos?

En las alturas arequipeñas la arqueología aún no ha hecho su tarea; los huaqueros en cambio sí. Apenas se especula con que antes de la llegada de los incas, hombres de las culturas kuntis y arunis poblaron estas tierras, teniendo como antecedentes últimos a cazadores de 6,000 años de antigüedad. Entre los poblados de Chachas y Ayo se pueden apreciar actualmente restos de estructuras y de numerosas andenerías, todo cubierto de lava.

Leer: Explorando el Valle de los Volcanes

Los volcanes del valle habrían sido símiles sa  grados de los cráneos humanos.
Los volcanes del valle habrían sido símiles sa  grados de los cráneos humanos.

Practicando un turismo solitario en 1967 el neurocirujano arequipeño Gustavo Rondón Olazábal descubrió en esta zona un depósito de restos óseos desordenados por el huaquero, entremezclados con retazos de telas crudas. Lo sorprendente, más aún para un médico con la especialidad de Rondón, era que algunos de los cráneos hallados mostraban trepanaciones realizadas con gran pericia.

En una segunda incursión Rondón encontró los rezagos de una ciudadela y un cementerio con más cráneos, algunos intactos y otros intervenidos con cirugía. Estas evidencias llevaron al médico a plantear que Andagua y Chachas pudieran haber sido centros de tratamiento con trepanación, y que posiblemente los lugares se habrían elegido por el mencionado efecto de réplica en relación a la semejanza del cráter con la cabeza humana.

Analizando los cráneos Rondón encuentra en algunos de ellos un callo crecido en la boca del agujero, lo que prueba que el paciente continuó viviendo luego de la operación, mientras que la ausencia de esa formación en otras cabezas indica la muerte en el sitio.

Se han estudiado 800 cráneos trepanados.
Se han estudiado 800 cráneos trepanados.

El doctor Elmer Huerta, médico peruano radicado en los Estados Unidos pero en permanente contacto con el Perú a través de la radio, reseña un estudio de la Universidad de Miami según el cual las culturas andinas precolombinas fueron maestras en el arte y la ciencia de la trepanación craneana.

Dice el estudio citado que las trepanaciones realizadas en nuestra tierra miles de años atrás permitían que los pacientes operados vivan más tiempo que los individuos intervenidos durante la Guerra de Secesión que llevó a cabo en Norteamérica entre 1861 y 1865. Los investigadores estadounidenses estudiaron 800 cráneos y determinaron que los antiguos peruanos realizaban estas operaciones por traumatismos encefalocraneanos.

Sostiene Huerta que el estudio confirma a la cultura peruana como la impulsora de la neurocirugía en la historia de la humanidad. Se calcula que el 50% de los pacientes que fueron operados entre los años 400 al 200 a.C sobrevivieron,  mientras que las realizadas durante el periodo pre-Inca e Inca (1000 a 1400 d.C.) tuvieron un 91% de probabilidad de sobrevivencia.

En opinión de Huerta, “ la pulcritud de sus cirugías aunada al uso de desconocidos antibióticos y anestésicos contribuyeron al tan alto éxito de esta trepanaciones”. Una razón más, de peso ciertamente, para que la investigación arqueológica y antropológica se instale en el Valle de los Volcanes, que nunca cesa de evidenciar sorpresas para el conocimiento en medio del enigma.        

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