La secta Pancho Fierro de Miguel Sánchez Flores.
La secta Pancho Fierro de Miguel Sánchez Flores.
Edición 2551: Jueves, 9 de Agosto de 2018

Desprestigio Anunciado

Por: Gabriel Ruiz Ortega | El X Premio de Novela Breve CPL.

La secta Pancho Fierro de Miguel Sánchez Flores.
La secta Pancho Fierro de Miguel Sánchez Flores.

Salvo contadísimas excepciones, los premios literarios en Perú no han llamado la atención de nadie. En la mayoría de casos la crítica los ha soslayado, pero el mayor desdén proviene de los lectores, incorruptibles jueces ajenos al falso valor de la concursografía, a los que les basta el fugaz mohín para tirarse abajo toda clase de artimañas promocionales.

Cosa para lamentar, porque los premios sirven para visibilizar las obras de autores en ciernes o firmar el reconocimiento de plumas con trayectoria. De todos los concursos, los de novela son los que más deuda generan. Desde el BCR al Copé, sin olvidar el premio internacional del Comercio y el de la PUCP. Ninguno ha entregado suficientes títulos a recordar, por más esfuerzo que hagan muchos de sus autores por convencernos de lo contrario.

El premio de la CPL es el que a la fecha aglutina todos los yerros. Que el de la X edición se haya declarado “desierto” no es más que el arribo al desprestigio anunciado. Podríamos interpretar la decisión de su último jurado (Sumalavia, Guerrero, García Falcón, Velásquez e Ibáñez) como un acto de saludable honestidad, pero esta le viene muy tarde a la institución anfitriona, porque desde hace rato su galardón viene jugando al pistazo en el barrio equivocado.

Esta caída libre adquirió consistencia con el libro ganador de 2015, El fuego en la niebla de Villanueva; patentizó la profecía en 2016, con Secta Pancho Fierro de Sánchez; y rubricó la catástrofe el del 2017, El viaje de las nubes de Monteza, que acabo de terminar. No hablamos de malas novelas, pero por más que haya en ellas un esmerado trabajo editorial, no marcan diferencia cualitativa alguna con otras aparecidas en estos últimos tres años. Señores, la solución no está en el cheque, sino en leer sin buenagentismo.

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