Los cuerpos se preservaron en arena seca por más de 500 años. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)
Los cuerpos se preservaron en arena seca por más de 500 años. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)
Edición 2538: Jueves, 10 de Mayo de 2018

Rito en Huanchaquito

Escribe: Kevin Montenegro | Descubrimiento de restos de 140 niños sacrificados por la cultura Chimú en Trujillo se remonta al 2011. Habrá museo de sitio.

Los cuerpos se preservaron en arena seca por más de 500 años. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)
Los cuerpos se preservaron en arena seca por más de 500 años. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)

Era agosto del 2011 cuando el arqueólogo Gabriel Prieto realizaba una excavación en un templo de casi 4,000 años de antigüedad en la zona arqueológica de Gramalote, a 200 metros del sector de Huanchaquito-Las Llamas (Las Llamas), en el distrito de Huanchaco (Trujillo).

Los restos tienen un corte sistemático en el esternón, dislocaciones de costillas y, en algunos casos, tinte rojo en el rostro. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 
Los restos tienen un corte sistemático en el esternón, dislocaciones de costillas y, en algunos casos, tinte rojo en el rostro. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 
Mientras trabajaba, un grupo de vecinos le informó que, en un acantilado en Las Llamas, a 300 metros sobre el mar, había restos humanos. “Dejé las excavaciones que hacía para nutrir mi tesis doctoral y fui a la zona junto con mis estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT)”, recuerda.

Pese a no tener un permiso del Ministerio de Cultura (organismo que hasta el cierre de esta nota no se ha pronunciado sobre el tema), el equipo de Pietro excavó la zona. Ésta abarca 5,000 metros cuadrados (a 1 km del complejo de Chan Chan). “Hubiésemos recibido una sanción de no ser por el apoyo de Enrique Sánchez Maura, exdirector regional de cultura”, apunta el arqueólogo.

El pasmo fue inmenso al encontrar restos óseos de 43 niños y 76 llamas jóvenes. “¿Cuándo fueron enterrados estos cuerpos?”, se preguntaron Prieto y su equipo. Las respuestas llegaron en el 2012, cuando junto a los antropólogos Katia Valladares (Perú), Yeffrey Quilter (USA) y Nicolás Goepfert  (Francia) diagnosticaron que los restos datan de entre los años 1400 y 1500 d.C. Las investigaciones tomaron fuerza en el 2014, año en el que se sumó al equipo el arqueólogo estadounidense John Verano (de la Universidad de Tulane), y época en la que la organización National Geographic Society brindó una beca para continuar con el proyecto. Gracias a ello, se determinó que los restos tenían un corte sistemático en el esternón (esternebras en el caso de las llamas) y dislocaciones de costillas. En muchos casos se les untó un tinte rojo con base de cinabrio en la cara. “Estas heridas se hicieron inmediatamente antes de la muerte”, explica el arqueólogo, quien recuerda que hasta ese año se tenía cuenta de 92 cuerpos de menores.

“La inversión para estos sitios no es para temas turísticos, sino para realizar trabajos de investigación”, dice Prieto. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)
“La inversión para estos sitios no es para temas turísticos, sino para realizar trabajos de investigación”, dice Prieto. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC)

Las pampas de las Llamas están a 1 km de Chan Chan.
Las pampas de las Llamas están a 1 km de Chan Chan.
  Para el 2016, y gracias a una beca de la UNT por medio del programa Innóvate Perú, los expertos ya tenían un registro de 140 niños y 200 llamas. Envueltos en telas confeccionadas con técnicas de los antiguos Chimú, los restos tenían la caja torácica abierta, motivo para creer que fueron asesinados para extraerles el corazón. A ello se suma que los cuerpos de los menores estaban ubicados muy delicadamente mirando hacia el mar, y sobre ellos estaban las llamas (mirando en dirección a los picos de los Andes). Este detalle, explica Prieto, dio pie a teorizar que esta área fue el epicentro del mayor ritual de sacrificio infantil en las culturas antiguas. Basándose en las huellas de pisadas de los niños, de los adultos y de los animales sobre una capa de barro (que abarca 700 metros cuadrados), Pietro asegura que todos fueron sacrificados en un único ritual. Y que, además, esta capa de lodo se formó a raíz de las fuertes lluvias en la costa producidas por el fenómeno El Niño, las cuales afectaron la pesca en la zona. Este hecho fortaleció la teoría de que ante el incesante azote del fenómeno, los Chimú sacrificaron niños para aplacar la intensidad de las lluvias, pues consideraban que debían ofrendar a quienes más valoraban para pactar con las deidades sobrenaturales. Otra hipótesis que desde el 2016 tomó fuerza para los expertos es la ceremonia de La Chilla. “Este sacrificio se da actualmente en la sierra peruana y consiste en que un sacerdote corte el vientre de los camélidos para así extraerles el corazón con las uñas”, explica Gabriel. “Esta ofrenda predice buenas tierras y cosechas”, completa el arqueólogo.

Niños tenían entre 8 y 12 años. Llamas, menos de 18 meses. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 
Niños tenían entre 8 y 12 años. Llamas, menos de 18 meses. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 

Ante este hito, el alcalde distrital de Huanchaco, José Ruiz Vega, ya gestiona los planos para la creación del Museo de Sitio de las Fortalezas Turísticas de Huanchaco. El espacio contará con tres salas de exposiciones: culturales, de totora y marina. “Se podrían incluir los descubrimientos en Las Llamas”, sugiere Prieto, quien este mes presentará un informe sobre los resultados científicos del descubrimiento en una revista estadounidense. En el escrito participarán los arqueólogos John Verano, Nicolás Goepfert y algunos científicos de la Universidad de Harvard, de la Universidad de California en Santa Cruz, de la Universidad de Pensilvania, del Museo Nacional de Historia Natural de Francia y de la Universidad Nacional de Trujillo. “Seguiremos excavando la zona para dar noticias en julio”, adelanta Prieto. Un gran paso para potenciar a la cultura nacional. A seguir excavando.  

John Verano se unió el 2014. Derecha: se desconocen razones del ritual. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 
John Verano se unió el 2014. Derecha: se desconocen razones del ritual. (Foto: NATIONAL GEOGRAPHIC) 

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