La señora ‘Luchita’, vecina del lugar, fuma un ci garrillo mientras disfruta de la nueva vista de Castilla.
La señora ‘Luchita’, vecina del lugar, fuma un ci garrillo mientras disfruta de la nueva vista de Castilla.
Edición 2525: Jueves, 8 de Febrero de 2018

Creatividad Chalaca

Escribe: Estefani Rodríguez | Arte, cultura y deporte conforman el nuevo escenario que luce el barrio de Castilla, en la histórica ciudad del Callao.

La señora ‘Luchita’, vecina del lugar, fuma un ci garrillo mientras disfruta de la nueva vista de Castilla.
La señora ‘Luchita’, vecina del lugar, fuma un ci garrillo mientras disfruta de la nueva vista de Castilla.

Aquí no se podía ni caminar porque te asaltaban o mataban”, manifiesta Cristina Flores (72), presidenta de la junta vecinal del barrio. Ella es chalaca de nacimiento y ha vivido y sufrido los actos de violencia que por mucho tiempo dominaron una de las zonas más peligrosas del Callao: el barrio de Castilla.

Parece ser una mujer fuerte. Tiene 12 hijos (antes eran 17 pero murieron 5), 50 nietos y 25 bisnieto. Y pronto será tatarabuela. Debido a la mala influencia que había en la zona, algunos de sus hijos llegaron a parar en la cárcel. Cinco de ellos aún están presos. Y los otros ya han pagado su condena.

Con grafiti en puerta, Guillermo López abre su taller de confección de telas.
Con grafiti en puerta, Guillermo López abre su taller de confección de telas.
Por si fuera poco, Doña Cristina también ha perdido a familiares en peleas de pandillas. “Hace siete años mataron a mi nieto ‘Cesitar’ en el jirón Atahualpa. Y hace dos balearon a mi  nieta en el jirón Tiwinza”, recuerda. Dos tristes hechos que viven en su memoria y que alimentan cada vez más sus fuerzas para sacar adelante el proyecto del cual es parte.

En el año 2015, una iniciativa sociocultural surgió de la mano de la empresa privada Fugaz Arte de Convivir S.A.C junto con la colaboración de la Municipalidad del Callao. La meta fue recuperar comunidades y lugares públicos abandonados –que eran utilizados como fumaderos y prostíbulos– con el fin de convertirlos en espacios dedicados al arte y la creatividad. De esta manera se pretendía generar puestos de empleo y, a la vez, cultura.

El pequeño Valentín Vargas en una clase gratuita de Muay Thai.
El pequeño Valentín Vargas en una clase gratuita de Muay Thai.

“Yo había perdido todas las esperanzas hasta que llegó Fugaz y poco a poco hemos ido creciendo”, se alegra Cristina. Hoy, ella es la figura clave de este proyecto, ya que se encarga de conseguir puestos de trabajo para la gente del barrio. Sus hijos, quienes no conseguían ningún empleo por tener antecedentes policiales, ahora son seguridad externa en las galerías de arte.

Otro ejemplo es Yarel Jiménez (20), quien robaba en moto hace unos años. En una de esas salidas, la Policía lo capturó y Jiménez terminó pasando cuatro días encerrado en una carceleta. Después de ese suceso, él decidió cambiar su vida.

Cristina Flores junto a su bisnieta jugando en la patineta. Tiene 5 hijos presos. Pronto será tatarabuela.
Cristina Flores junto a su bisnieta jugando en la patineta. Tiene 5 hijos presos. Pronto será tatarabuela.

“Gracias a Fugaz nos dimos cuenta de que nosotros mismos podemos ser protagonistas en el ambiente del arte”, sostiene. Actualmente, es guía en el micromuseo de Gustavo Buntinx, un trabajo que le dio la empresa.

Aparte de ofrecer empleos a aquellas personas que no tenían esperanza de encontrar alguno, este proyecto también le brinda la posibilidad de crecer artísticamente a la nueva generación chalaca. Es por eso que los niños, adolescentes y jóvenes gozan de talleres gratuitos que van desde clases de fotografía, dibujo, pintura, música y deportes.

Desfile ‘Salsa Callao’ organizado por Balcanka, en Monumental Callao. Derecha, madres y trabajadoras chalacas de la Casa Fugaz en Castilla.
Desfile ‘Salsa Callao’ organizado por Balcanka, en Monumental Callao. Derecha, madres y trabajadoras chalacas de la Casa Fugaz en Castilla.

Y estas actividades también dan beneficios. Sebastián Reynoso (13), hijo mayor de Angie Rentería, trabajadora en las galerías de arte, se acaba de ganar una beca por un año para estudiar inglés en Euroidiomas. Esto gracias a las exposiciones de sus pinturas que ha venido realizando en Castilla.
Por otro lado, Renato Mancilla, entrenador oficial de La Federación Peruana de Muay Thai, llega al barrio todas la noches para darles clases gratuitas a los jóvenes chalacos. “Hemos fomentado mucho el deporte, ya que es lo que mantiene alejado a los chicos de los vicios”, afirma Angie Pelosi, administradora de Fugaz.

Hoy en día, el barrio de Castilla se muestra distinto. Las calles están más calmadas que antes y las paredes de las casas lucen cada vez más grafitis realizados por artistas chalacos y extranjeros. Las pinturas más famosas son dos ya tradicionales: la del fallecido cantante salsero Héctor Lavoe y la de Sarita Colonia.

Mamá e hija en el taller Collage Análogo del artista Gustavo Huaylla.
Mamá e hija en el taller Collage Análogo del artista Gustavo Huaylla.

Además, la conocida ‘Casa Ronald’ se ha convertido en el centro cultural de esta iniciativa. En sus seis plantas, hoy totalmente remodeladas, se puede encontrar galerías de arte con exposiciones, talleres dictados por artistas, tiendas y restaurantes. Y en los alrededores del barrio hay otras galerías donde brilla la innovación artística.

Sin embargo, mucho se ha cuestionado sobre este proyecto cultural. El empresario israelí Gil Shavit –ex presidente de Monumental Callao y hoy colaborador eficaz– fue detenido (y posteriormente liberado) en el marco del Caso Odebrecht. Las preguntas persisten hasta el día de hoy. ¿La cultura estará siendo fachada de una posible corrupción monumental? ¿Se estará llevando a cabo una gentrificación? Según Sonia Cunliffe, directora cultural del proyecto, Shavit se ha desligado completamente de Fugaz. La investigación sigue su curso.

Y el proyecto cultural también, más allá de los cuestionamientos. Ya tienen dos años y van para más.

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