Edición 2522: Jueves, 18 de Enero de 2018

Corte y Confesión

Nueva retrospectiva del artista Alberto Quintanilla en el ICPNA de Miraflores. Incluye obras inéditas y de hace 50 años.

Mi pintura tiene que representar el drama peruano”, nos cuenta el cusqueño Alberto Quintanilla sobre su exposición Allinta Yachay: Retrospectiva de Alberto Quintanilla. “Artista es aquel que testimonia su historia, su pueblo, su tiempo; yo no he venido a pintar margaritas y florecitas”, agrega mientras reniega por la situación política del Perú.

La exposición reúne más de 130 de sus obras, entre pinturas, grabados, esculturas y artesanías. Y, como siempre, Quintanilla nos deleita con su muestra. “La artesanía es una cosa importante, después de esta hay que crear una cosa original porque ya se ha hecho clásica la imagen del Torito de Pucará”, explica.

La muestra combina espiritualidad y poesía en las imágenes de dos cabezas, marionetas, arcángeles, demonios, entre otros. “No es sistemático, a veces conviene tener dos caras y psicológicamente todos tenemos dos”, precisa. Colores cálidos y fríos, óleo, metal y residuos orgánicos.

“En el colegio, una vez un cura me dijo que no hablara quechua porque era una lengua atrasada”, contó con tristeza. Con estos recuerdos de su niñez y las impresiones que le dejaron la vida en las comunidades rurales ha sabido construir una obra que representa al Cusco. Aunque ellos no lo noten.  
Cuenta Quintanilla que, hasta hoy, ningún cusqueño le ha comprado una sola pintura. “Cómo no estar resentido. Cuando salgo de mi tierra y hago todo por ella pero nadie responde”, dice. “Seguro no les gusta mi pintura y prefieren comprar pinturas con un tacho de sandías”, se pregunta.

Con Humareda en tienda de Lima (1983). Foto de Lotta Burenius.
Con Humareda en tienda de Lima (1983). Foto de Lotta Burenius.

El ganador de la medalla de oro de su promoción en la Escuela de Bellas Artes, ganador en Florencia (1972) y en Berlín (1987) siente que desde que empezó a triunfar, todos sus compañeros se han dedicado a criticarlo y desmerecerlo. Sin embargo, su éxito por todo el mundo desmiente cualquier comentario desubicado. “Quintanilla es el único pintor peruano que aporta algo a la pintura europea”, dijo Picasso en los 70’s, según cuenta la leyenda de Quintanilla en un encuentro con Guido Monteverde.

Recuerda cuando “el crítico Luis Lama de CARETAS insultó su arte en un artículo”. Escandalizados por la crítica, él y la fotógrafa de CARETAS Lotta Burenius hicieron fotos con el pintor Víctor Humareda para un ar-tículo escrito por ella. El texto finaliza con la frase atribuida a Sancho (“señal de que avanzamos”).

A sus 83 años, Alberto Quintanilla –radicado en París– viene al Perú al menos una vez al año para exponer su trabajo. La exhibición será hasta el 18 de febrero en el ICPNA de Miraflores. El horario es de martes a domingo. Ingreso libre. (D’yanira Moscoso)

Sus pinturas representan un mundo lleno de mitos cusqueños, fantasmas interpersonales y poblado de seres extraños que hipnotizan y erizan la piel.
Sus pinturas representan un mundo lleno de mitos cusqueños, fantasmas interpersonales y poblado de seres extraños que hipnotizan y erizan la piel.

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