Su último libro reúne crónicas y ensayos. “Hablar en primera persona supone un punto de partida”, dice.
Su último libro reúne crónicas y ensayos. “Hablar en primera persona supone un punto de partida”, dice.
Edición 2517: Jueves, 7 de Diciembre de 2017

Letras Galas

CARETAS entrevistó en exclusiva a Emmanuel Carrère, ganador del premio de la Feria del Libro de Guadalajara 2017.

Su último libro reúne crónicas y ensayos. “Hablar en primera persona supone un punto de partida”, dice.
Su último libro reúne crónicas y ensayos. “Hablar en primera persona supone un punto de partida”, dice.

Desde el terrado de La Pedrera, el famoso edificio de Gaudí erigido en medio del ensanche barcelonés, se tiene una vista privilegiada de la capital catalana. Entre las torres de ventilación, escaleras estrechas y una treintena de chimeneas coronadas por pétreas cabezas de guerreros que siguen el sinuoso y ensalzado estilo de su modernista fachada principal, el escritor, guionista y novelista francés Emmanuel Carrère (París, 1957) observa el panorama de una ciudad bulliciosa y animada por el murmullo constante de los millones de turistas que permanentemente la visitan. Una visión bucólica que se contradice con la crispación que la ha azotado los últimos meses debido a un intento de secesión de España, por ahora aparcado, y que no le es indiferente al narrador.

“Si tengo que venir a Cataluña a escribir sobre lo que está pasando, lo más importante para mí sería hablar con las personas de la calle”, dice.

Carrère es un escritor cuya obra se caracteriza, entre otras cosas, por romper la normas de la literatura convencional. Sus novelas de no ficción -El adversario, Una novela rusa, Limónov, El Reino, De vidas ajenas- ponen de manifiesto su extraordinaria habilidad para explicar las zonas oscuras y también las experiencias más íntimas del ser humano.

Precisamente esta capacidad analítica impulsada por la curiosidad del autor, se pone de manifiesto en Conviene tener un sitio adonde ir (Anagrama, 2017), libro que ha presentado en Barcelona y que reúne 33 textos escritos entre 1990 y el 2015 por Carrère, los cuales permiten conocer la estrecha relación entre periodismo y literatura que también ha desarrollado el narrador en su obra. Dice que el uso de la primera persona es un ejercicio de humildad “porque lo que yo pretendo no es contar la verdad, sino contar lo que he visto o lo que he sentido”.

–Usted está convencido de que el periodismo es una forma de literatura. ¿Existe una condición sine qua non para este vínculo entre periodismo y literatura?

–El periodismo es una forma de literatura, como lo es la novela, el teatro, la poesía, los ensayos. Todo lo que para mí es literatura, más allá de los géneros, tiene que tener un principio de incerteza delante de la complejidad de la realidad. Los libros que he escrito estos últimos años se podrían decir que son de no ficción, pero son libros en los que he utilizado recursos del arte de la narración. Y podríamos decir que en toda la literatura hay cosas que son comunes a la ficción y a la no ficción. Me gusta pensar que lo que yo hago es una forma de narración diferente de la reflexión, aunque también reflexiono en estos textos.

–¿Cuál es la frontera que no se cruza con este tipo de narraciones?

–Hay una especie de contrato con el lector cuando uno hace un trabajo de periodista, que consiste en no inventar. Yo no me invento nada. Lo que sí es que cuando trato un suceso, si me invento algo lo digo, lo específico, porque el lector lo tiene que saber.

–¿Cómo hizo la selección de textos para el libro?

–Lo que he intentado hacer es componer un libro con diferencias entre géneros, donde hay reportajes, artículos, prefacios, con diferencias de extensión también. Me gustaba que fuese variado, que hubiese de todo y fuera agradable a la lectura.

–Le gusta mucho Philip K. Dick. Escribió una biografía novelada. Y en el libro hay un ensayo sobre él.

–Es un escritor profético que irá creciendo con el tiempo. Muchas preguntas que nos hacemos ahora sobre el mundo virtual, sobre el transhumanismo y todos estos temas. Yo tengo un tipo de vértigo delante de todas estas cosas sobre las que Dick escribió y que, de momento, no se ha escrito nada mejor sobre las mismas.

–¿Qué supone para usted y su trabajo recibir un galardón como este, que antes se llamaba Premio Juan Rulfo de literatura?

–El hecho de que el premio antes se llamara Juan Rulfo es algo que me importa mucho porque evidentemente la obra de Juan Rufo ha significado mucho para mí. Y por otro lado, todas las personas que antes han recibido este premio son una buena compañía. Por tanto un premio como este es un gran reconocimiento. Además es mi oportunidad de ir a México por primera vez. Sé que no es la mejor manera de ir por primera vez a un lugar solo para hablar y que te escuchen. Lo que me gustaría es escuchar y que la gente me hablase, me contase cosas. Ir así, desde el punto de vista narcisista, es fantástico, pero puede ser que no sea la mejor manera para aprender cosas.

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