Szyszlo (1925-2017).
Szyszlo (1925-2017).
Edición 2511: Jueves, 26 de Octubre de 2017

Szyszlo

Escribe: Manuel Eráusquin | Una generación que se va.

Szyszlo (1925-2017).
Szyszlo (1925-2017).

Hay muertes que dejan un silencio abrumador en una sociedad: pérdidas que desorientan y consternan el alma de un colectivo. El fallecimiento de Fernando de Szyszlo produce esa sensación y no es fácil asimilarla. Es un asunto que va más allá de su dimensión de artista. Es algo que está conectado a la decencia, a una reserva moral dispuesta a defender sus principios sin temor a riesgos. Eso impacta: el saber que  ya no está y que quedan muy pocos como él.

Su partida obliga a pensar en su generación, especialmente en varios de sus amigos: Emilio Adolfo  Westphalen, José María Arguedas, Jorge Eduardo Eielson, Sebastián Salazar Bondy, Javier Sologuren o Blanca Varela. Nombres de la denominada generación del 50. Gente que en su juventud se dio cuenta que el mundo era más grande, que el Perú era una provincia. Ver otra realidad era una urgencia generacional.

Szyszlo comprendió en Francia que podía conciliar lo precolombino y la visión plástica europea. Una percepción que consolidó con la ayuda del poeta mexicano Octavio Paz -Nobel de Literatura en 1990- y del muralista también mexicano Rufino Tamayo.

En Lima tenía intensos intercambios de ideas con José María Arguedas y Emilio Adolfo Westphalen. Arguedas lo acercó al mundo andino y a su problemática. Westphalen, el poeta que lo sabía todo, compartía con él material de las culturas prehispánicas. Así, entre amigos, Szyszlo moldeó su imaginario creativo.

Ese compartir intelectual expresaba una fraternidad desde la generosidad: cada quien ofrecía lo mejor que tenía para que el otro crezca. Szyszlo lo replicó después con estudiantes universitarios, investigadores y periodistas.

Todo aquel que deseaba entrevistarlo recibía una respuesta favorable. Como todo caballero, pactaba el día y la hora.

Ya en la entrevista, tocaba estar en silencio. Se va a extrañar escucharlo, aprender de él. La ausencia de un maestro se empieza a sentir.

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