Ryan Gosling y Ana de Armas: una pareja del futuro.
Ryan Gosling y Ana de Armas: una pareja del futuro.
Edición 2509: Jueves, 12 de Octubre de 2017

Ovejas Eléctricas

Denis Villeneuve le da forma a la noción misma de distopía en Blade Runner 2049.

Ryan Gosling y Ana de Armas: una pareja del futuro.
Ryan Gosling y Ana de Armas: una pareja del futuro.
Pese a sus apariencias, se opone de modo radical a la noción de blockbuster. Blade Runner 2049 luce costosos valores de producción, cuenta con estrellas como Ryan Gosling y Harrison Ford y suma sofisticados efectos especiales, pero elimina cualquier asomo de estridencia espectacular. Es una elegía que transcurre con lentitud, entre sombras, con acento desmayado.

Al prolongar la historia de Blade Runner, el canadiense Denis Villeneuve añade lo suyo. Radicaliza el pesimismo, carga los tonos sombríos, imagina las ruinas del futuro, ralentiza la pesquisa del protagonista, convierte los espacios urbanos en paisajes cenizos, reduce la memoria del pasado a un conjunto de hologramas desvaídos de Presley y Sinatra, tiñe los mitos heroicos de la historia universal con tintes dorados y crepusculares y mira con escepticismo las posibilidades de subsistencia de la alegría o del deseo en el planeta tierra del año 2049. Le da forma a la noción misma de distopía.

Harrison Ford vuelve a interpretar al policía Rick Deckard.
Harrison Ford vuelve a interpretar al policía Rick Deckard.

Todo aquí tiene un aire terminal, ensimismado y melancólico. Si Harrison Ford era, en la película de 1982, un personaje de Raymond Chandler trasplantado en la Metrópolis de Fritz Lang, Ryan Gosling es un ser a la deriva, desorientado en su búsqueda. Si el primero activaba los vínculos con una tradición y una memoria (el film noir, el expresionismo y el cine de la República de Weimar, los mitos catastrofistas, las fantasías de la ciencia ficción clásica), Gosling parece moverse en un mundo en el que los referentes culturales se han pulverizado. O llegan filtrados a través de memorias ajenas o instaladas como prótesis.  Por eso camina a tientas. Su tiempo es el de la posmemoria y solo atina a seguir los indicios de una filiación incierta.

Blade Runner 2049 es una película apasionante y de gran coherencia estilística, pero no es redonda. Por momentos se nota a la legua sus afanes de lucir importante y muy “profunda”.  

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