Edición 2502: Jueves, 24 de Agosto de 2017

Impulso Musical

Empezando la segunda mitad de otra exitosa temporada de abono de la Sociedad Filarmónica de Lima, tres jóvenes talentos españoles iluminaron con inusitada vitalidad el escenario del auditorio Santa Úrsula el jueves 3 de agosto. Miguel Colom al violín y los hermanos Luis y Víctor del Valle al piano, ofrecieron un atractivo programa que contó con interesantes versiones para la propuesta pianística a cuatro manos.
El compositor húngaro György Ligeti fue el seleccionado para abrir el programa con la obra Cinco piezas para piano a cuatro manos. El ostinato inicial en el registro grave  seguido por ritmos sincopados en el Induló (Marcha), revelan el carácter lúdico de esta obra, temperamento que fue transmitido en toda su jovialidad por los expresivos hermanos Del Valle. El Andantino de las Tres Danzas Nupciales y el Andante de la Sonatina fueron deleites líricos, que otorgaron balance y contrastante con la naturaleza percutida de la mayoría de los movimientos. Cabe distinguir el excelente manejo del pedal de suspensión en estas selecciones, acentuando su ingravidez.
La Sonata para violín y piano en la mayor de C. Franck ha sido una obra  predilecta por los músicos invitados en la temporada 2017. La escuchamos primero en la versión para chelo por Pablo Fernández, luego en la original por Maxim Vengerov y el escenario recibió a Miguel Colom en la tercera propuesta, también en la versión original. Con un sonido robusto y consistente, Colom hizo despliegue de sus excelentes cualidades técnicas. En el hermoso Recitativo-Fantasía se pudo notar de manera especial, el uso particular del vibrato. Colom aborda las notas largas primero con un sonido pleno y envolvente, dando paso luego al vibrato, logrando intensa calidez en su propuesta. Víctor del Valle acompañó al piano demostrando excelente coordinación en cuanto a ritmos, tempo y fraseos. En ciertos fragmentos la exuberancia pianística sobrepasó en dinámicas al violín, especialmente en los pasajes en piano. El Allegretto poco mosso, con su diálogo imitativo entre violín y piano concluyó esta primera parte del programa.
Luego del intermedio, el público se aprestó a escuchar selecciones de Sueño de una noche de verano op. 61 para dúo de piano, por F. Mendelssohn, obra muy conocida del repertorio sinfónico. La versión para dúo de pianos se presentó como una propuesta muy refrescante y atractiva en la que los hermanos Del Valle lograron diferenciar de manera brillante los planos sonoros, como por ejemplo en el bellísimo Notturno, donde la línea melódica original está a cargo de los cornos franceses. Nuevamente aquí, el brillante uso del pedal de suspensión otorgó un bello color al fragmento.
Otra novedosa entrega fue el Nocturno en mi bemol mayor, op. 9 No. 2 de F. Chopin, en versión para violín y piano de P. de Sarasate. Colom y Víctor del Valle tuvieron a su cargo esta obra, abordándola con un tempo un poco más ligero que el nocturno original, pero bellamente interpretada. Colom interpretó muy delicada y sutilmente la refinada cadenza agregada por Sarasate hacia el final del nocturno.
La obra Aires Bohemios o Zigeunerweissen como también es conocida, de P. de Sarasate cerró la celebración musical en forma brillante y cautivadora. Miguel Colom embelesó al público con su radiante e impecable versión de esta obra, la misma que pone a prueba las capacidades técnicas e interpretativas del solista. Las ovaciones no se hicieron esperar al final del último acorde y los músicos regalaron una encantadora, divertida y muy lúdica pieza para cuatro manos y violín, en esta hermosa velada musical.
Continuando con las actividades en el mes de aniversario, la Sociedad Filarmónica brindó al público limeño una nueva oportunidad de escuchar al célebre pianista húngaro András Schiff, esta vez en el Gran Teatro Nacional. El programa, el Primer Libro del Clave Bien Temperado de Johann Sebastian Bach, una joya que pocas veces hemos tenido la oportunidad de disfrutar por un artista de la dimensión del maestro Schiff.
Dominando el estilo barroco, el maestro Schiff rindió una interpretación impecable, con un mínimo uso del pedal, sonido translúcido, liviano, como por ejemplo en los preludios N° 4 en do sostenido menor, N° 5 en Re mayor, N° 10 en mi menor, N° 17 en la bemol mayor, entre otros. Impecable, precisa y mesurada ornamentación; la fuga N° 5 en re mayor, en estilo de obertura francesa fue un absoluto deleite.  Espléndido en la diferenciación de voces, poniendo como ejemplo la Fuga N° 8 en Re sostenido menor. Soberbio en partes corales, como el del Preludio N° 7 en Mi bemol mayor.  
La interpretación se realizó sin intermedio debido a la naturaleza de la obra. Luego de 115 minutos de interpretación ininterrumpida, este maravilloso concierto llegó a su fin, no sin antes recibir de regalo un movimiento del Concierto Italiano y el Aria de las Variaciones Goldberg, también de Bach.
 El virtuosismo del maestro Schiff, su admirable energía y el profundo conocimiento de esta monumental obra, nos revelaron una noche de intenso goce musical e intelectual, así como también de recogimiento e introspección ante la majestuosidad de Bach.

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