Es natural de Chepén, La Libertad. Su novela quedó tercera.
Es natural de Chepén, La Libertad. Su novela quedó tercera.
Edición 2496: Jueves, 13 de Julio de 2017

El Otro Camino

Eduardo González Viaña presenta su novela finalista del Premio Planeta 2016.

Es natural de Chepén, La Libertad. Su novela quedó tercera.
Es natural de Chepén, La Libertad. Su novela quedó tercera.

¡Lupe! ¡Lupita!.- grité con timidez desde la puerta. Pero la que salió a abrir un momento después no fue una Lupe ni una Lupita sino una enorme Guadalupe, quien me rectificó con fastidio que no se llamaba Guadalupe sino Guadalupa.

Estaba yo en el inicio del viaje ilegal, en la ciudad de México. Guadalupa era quien tenía que ayudarme a ingresar clandestinamente en los Estados Unidos por la frontera que da a Arizona. Antes, yo había tenido que conoce a la “señora Ramírez” en una taquería y llegar hasta la “oficina” fingiendo que éramos esposos.

Todavía no había llegado al poder el señor Trump y por eso puedo contar la historia. Fui a la frontera como simple periodista para ver cómo hacían los mexicanos para penetrar en la frontera natural más diabólica del planeta. Y de repente se me había ocurrido cruzar con ellos.

Volviendo a la historia, Guadalupa y la “señora Ramírez” me vendieron los papeles y me hicieron saber que a partir de entonces mi nombre iba a ser otro, y por fin me pusieron en una furgoneta con destino a una ciudad de donde su “coyote” me llevaría caminando hasta los Estados Unidos.

Les ahorro la historia. Una medianoche me vi en medio de un cerro que parecía haber sido bajado desde la luna. Estaba yo entre un grupo de clientes. El coyote nos aseguró que a partir de ese momento ya nos encontraba en “la tierra de los güeros”.

Lo que me pareció asombroso es que tanta gente se atreviera cada noche a tomar ese camino. Todo lo que venía después lo podíamos adivinar: pampas inmensas, caminos sinuosos, vientos diabólicos y un calor infernal que se comía hasta los sesos de los viajeros.

Todo eso sin pensar en los malvados.

El maravilloso “coyote” nos vendió a los “Patriotas” en cuyas manos caímos. Son ellos unos voluntarios norteamericanos que se apuestan en la frontera de su país para proteger la pureza étnica e impedir la entrada de las supuestas razas inferiores.

He entrado dos veces ilegalmente a ese país, aunque yo no necesitaba meterme en asuntos clandestinos porque pago mis impuestos, tengo doble nacionalidad y uso pasaporte norteamericano.

A algunos de nosotros nos interrogaron porque querían conocer sus relaciones con las organizaciones del transporte ilegal de personas. A mí me preguntaron si había escuchado la Palabra y se había aceptado a Dios en mi corazón.

Se limitaron a ponernos en la frontera de regreso a México porque ellos suponen que todos los “latinos” pertenecemos a un enorme país llamado México en el que se encuentran Bogotá, Buenos Aires, Lima, Veracruz y Guadalajara, entre otras ciudades.

Por mi parte, me quedé con algo: la caracterización del “patriota”, y no me he quedado contento sino cuando terminado de describirlos en una novela que se llama El camino de Santiago.

Esa obra quedó entre las finalistas del concurso mundial de la editorial Planeta 2016. La presentaremos el 30 de julio a las 7 p.m. en la FIL.

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