Edición 2492: Jueves, 15 de Junio de 2017

Mordiscos Afilados

Por: Paolo de Lima | Comentario al libro de Óscar Quezada Macchiavello.

Tomando como corpus las historietas de Quino publicadas en la página final de CARETAS, el destacado crítico Óscar Quezada Macchiavello, rector de la Universidad de Lima, realiza en Mundo Mezquino. Arte semiótico filosófico (Fondo Editorial ULima, 2017, 573 págs.) un agudo análisis semiosófico (filosofía desde la semiología que explora el sentido desde su pluralidad intrínseca) en el que pondera el ánimo crítico y contestatario del caricaturista argentino, el cual hace frente a una visión hegemónica que promueve un humor “divertido, ligero, dulzón, inofensivo” (17). Ante tal naturalización acrítica y pasiva del tejido social y sus discriminaciones, Quino despliega en sus viñetas una serie de “afilados mordiscos” de contrasentido con los que abre una grieta en el saber produciendo resonancias liberadoras en el “nosotros social”. Desde un arsenal semiótico (Fontanille, Landowski), el crítico desmenuza más de un centenar de historietas que oscilan entre lo cómico y lo trágico para develar seis planos de significación: perceptivo, interpretativo, sensorial, vivencial, situacional y etológico. El análisis de estos planos permite encontrar una constante discursiva en el universo ficcional de Quino, para lo cual Quezada se vale a su vez de autores como Baudelaire, Nietzsche, Vallejo, Barthes, Deleuze, Lyotard, Ricoeur y Agamben, de quienes instrumentaliza puntuales conceptos pertinentes para su argumentación. Temas persistentes en estas historietas como la muerte, Dios, la ciencia, la grisura social, la maquinización, la lucha de clases, las fantasías sexuales, la relación con el mundo animal y con la naturaleza en general, etc., son tallados tanto en su complejidad enunciativa como en su profundidad filosófica. Al autor le es suficiente la evaluación detallada de esta serie de ejes, por lo que prescinde de una conclusión general a su obra. “Los seres humanos necesitan de la naturaleza, la naturaleza no necesita de los mezquinos seres humanos”, son sus palabras finales.