Pierre Vandoorne (DAFO), Gabriel Quispe (UCP) y el cineasta Joel Calero. Tres frentes y una lucha en común: reemplazar una ley antigua y desfasada.
Pierre Vandoorne (DAFO), Gabriel Quispe (UCP) y el cineasta Joel Calero. Tres frentes y una lucha en común: reemplazar una ley antigua y desfasada.
Edición 2491: Jueves, 8 de Junio de 2017

Debate de Ley

Por: Jaro Adrianzén | Tres especialistas comentan virtudes y ausencias en anteproyecto de la nueva ley de cine peruano. A fines de junio se debatiría en el Congreso.

Pierre Vandoorne (DAFO), Gabriel Quispe (UCP) y el cineasta Joel Calero. Tres frentes y una lucha en común: reemplazar una ley antigua y desfasada.
Pierre Vandoorne (DAFO), Gabriel Quispe (UCP) y el cineasta Joel Calero. Tres frentes y una lucha en común: reemplazar una ley antigua y desfasada.

Culminado el plazo para enviar aportes, la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO) –del Ministerio de Cultura– revisa las casi 140 sugerencias de modificación al anteproyecto de ley de cine peruano que publicó en su sitio web. De la filosofía participativa se pasó a la revisión exhaustiva y a la preparación final del documento, que pasaría a discusión en el Ejecutivo y, posteriormente, a su debate en el pleno. Frente y tras la pantalla, realizadores e involucrados miran atentos.

La creación del Fondo de Fomento de la Cinematografía es el caballito de pelea. Este plantea alimentarse del 5% del pago por cada entrada al cine –tras eliminar el impuesto municipal del 10%– para financiar un desarrollo integral de la producción nacional. “Como lo han hecho antes, si consideran que esto va a beneficiar la cultura de su país y su distrito, las municipalidades lo van a apoyar”, adelanta Pierre Vandoorne, director de la DAFO. “No se trata solo de dar dinero, sino de capacitarnos. El Fondo incrementaría el número de películas además de mejorar el aspecto formativo”, complementa el cineasta Joel Calero.

De la mano viene la cuota de exhibición y el tiempo mínimo de mantenimiento en pantalla. La primera –según acuerdos suscritos por el Perú– permite reservar hasta el 20% del total de proyecciones anuales para las cintas peruanas (a pesar de que no lleguemos a cubrir menudo porcentaje). Mientras que para la segunda el anteproyecto propone una semana de permanencia asegurada. La continuidad dependerá de superar los promedios calculados en cada sala, con la idea de que los productores tracen metas antes del estreno. “Si la película cumple con un mínimo estadístico aceptado, debe seguir en cartelera”, explica Gabriel Quispe, presidente de la Unión de Cineastas Peruanos (UCP), gremio que participó en la elaboración del anteproyecto.

Entre los comentarios recibidos por el ministerio se señala la falta de una cinemateca. Según Vandoorne, incluirla implicaría conversar con la Biblioteca Nacional, el Instituto de Radio y Televisión y el Archivo General, que ya tomaron iniciativas en esa dirección. “Excede el ámbito de intervención que planteamos. No podemos hacer un proyecto que esté de espaldas a otras instancias que han avanzado en ese sentido”, explica. Sin embargo, Quispe recalca que en el documento “sí existe preocupación por el patrimonio cinematográfico”, y que la cinemateca llegaría más adelante. 

Tras analizar el panorama, Calero explica que el cine es necesario “para reflejar nuestros sueños, complejos y mierdas”. Si no, el Perú quedaría huérfano de identidad y a merced de la imagen que construyan del país las producciones foráneas.

Loading...