“Mañana no interesa, no existe. La vida no tiene ningún sentido, uno es quien se lo da”, dice Víctor Delfín.
“Mañana no interesa, no existe. La vida no tiene ningún sentido, uno es quien se lo da”, dice Víctor Delfín.
Edición 2483: Miércoles, 12 de Abril de 2017

Delfín Sinfín

Por: Alexandra Martens | Tras recibir reconocimiento en México, Víctor Delfín prepara campaña de ayuda para los damnificados de su natal Piura.

“Mañana no interesa, no existe. La vida no tiene ningún sentido, uno es quien se lo da”, dice Víctor Delfín.
“Mañana no interesa, no existe. La vida no tiene ningún sentido, uno es quien se lo da”, dice Víctor Delfín.

Los primeros recuerdos de Víctor Delfín están embadurnados de agua y arcilla. El pintor y escultor evoca con alegría aquellas lagunas-piletas-piscinas fugaces que resultaban de las cíclicas lluvias torrenciales que caían sobre el Bajo Piura, lugar donde su madre tenía un huerto. Cuando el sol secaba los agujeros en la tierra, el niño Delfín se metía sin zapatos y disfrutaba rompiendo la arcilla suave y quebradiza. A los 90 años, el artista aún conserva el ímpetu de la niñez y continúa rompiendo las reglas. En entrevista con CARETAS, Delfín reflexiona sobre la tragedia en Piura, habla sobre Toledo, Odebrecht y anuncia campaña de ayuda internacional para damnificados por los huaicos.

–Como piurano, ¿qué queda por decir?

Qué te puedo decir. Esto es falta de prevención, nada más. Por ello, se debe prohibir las construcciones en las proximidades de los ríos, porque la naturaleza siempre recupera su espacio. ¿Por qué debemos gastar millones en reconstrucción cuando se deben gastar en prevención?

 –Usted está realizando una campaña de ayuda internacional para los damnificados por los huaicos...

–Será un gran remate internacional de obras de pequeños formatos para ayudar a los de Piura. Artistas nacionales y extranjeros donarán obras sin ningún porcentaje. Si la cosa tiene un gran volumen, podremos hacer un gran festival de obras de arte de muy poco valor para que la gente pueda comprarlas. Es una tarea que va a demorar 3 o 4 meses.

–Hace poco estuvo en México, donde le otorgaron un reconocimiento por su contribución al arte.

–Sí, y todo estuvo perfectamente organizado. Eso falta. Aquí hay un desorden generalizado, un individualismo exagerado, una rapiña descarada.

–¿Cuál es la raíz de eso?

–La incultura. La cultura es algo que aprendes en los libros, en el comportamiento de alguien que valga la pena escuchar. Todo es más complicado cuando nos hemos acostumbrado a sobrevivir y no a vivir. Parece que la corrupción, la falta de ética y el desorden se hubieran instalado. Hay que reaccionar.

–¿Qué opinión le merece el gobierno de PPK?

–Es muy temprano para hacer un balance del gobierno de PPK, pero ya es tiempo de que nos desembaracemos del clan de los Fujimori. Ellos llevan demasiado tiempo ocupando espacios que no les pertenecen. Ahora la gente está creyéndose el cuento de que los hermanos Fujimori están peleando, pero esa es una mentira más. Los miembros de esa familia son mafiosos, mentirosos, y no sé si la gente es muy tonta o no se da cuenta.

–Tras el escándalo Odebrecht, ¿qué espera de los políticos?

–No podemos esperar gran cosa. Debemos esperar que el Poder Judicial se ponga las pilas y resuelva estas situaciones para que quede limpio el panorama. Lo más grave es que no se dan cuenta de que esos 20 millones que le han dado a Toledo sale de los contribuyentes.

–Sobre Toledo, ¿tiene sentimientos encontrados?

Sé separar muy bien la amistad de la compinchería y yo no soy compinche de nadie. Toledo es un tipo simpático socialmente (ríe) y mentiroso. Yo no soy moralista, ni fiscalizo a nadie, y respeto los buenos momentos de conversación, no puedo negarlo. Hasta podría decir que sigue siendo mi amigo. Si me pide un consejo, se lo daría, pero separando una cosa con la otra.

–Odebrecht llegó al ámbito artístico con Callao Monumental…

Hubo intereses bastante turbios, pero el artista no podía adivinar ese parpadeo.

–El arte es su vida. A los 90 años, ¿cuál es su legado?

Yo no me tomo en serio. Soy muy simple, me gusta divertirme, pasarla bien, me encanta estar con los demás y he hecho a la democracia parte de mi vida. Si eso ha servido para algo, me recordarán. La vida se desliza como un sueño grato y me siento afortunado, porque llegar a los 90 años y actuar con toda la sinvergüencería del caso me parece una maravilla.

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