Sanjinez junto a sus compañeros Oyanguyen (arriba) y Pérez Barreto (abajo).
Sanjinez junto a sus compañeros Oyanguyen (arriba) y Pérez Barreto (abajo).
Edición 2478: Jueves, 9 de Marzo de 2017

Tropa Bicolor

Cuatro peruanos de la brigada Piron pelearon contra los nazis en el desembarco de Normandía.

Sanjinez junto a sus compañeros Oyanguyen (arriba) y Pérez Barreto (abajo).
Sanjinez junto a sus compañeros Oyanguyen (arriba) y Pérez Barreto (abajo).

Le dijeron que solo se trataría de un ejercicio de rutina. Jorge Sanjinez (1917) aún no sabía pero estaba a punto de pelear en la batalla más importante del siglo XX. Equipado con cincuenta cartuchos de munición colgados alrededor del cuello y un fusil, el otrora trabajador del hipódromo se embarcó en el puerto de Tillbury, Inglaterra, creyendo que el entrenamiento se prolongaría por cuatro días.

Pero el secretismo que rodeaba la operación para desembarcar en las playas de Normandía era tal que los 2,000 soldados de la brigada Piron del ejército belga también ignoraban lo que estaba a punto de ocurrir. Estando ya en alta mar y en medio del Canal de la Mancha, el comandante los puso en alerta. “Este no es un entrenamiento. Este es el segundo frente: ¡Normandía!”, bramó. Corrían los primeros días de agosto de 1944.

La tropa necesitaba encomendarse a Dios. Al día siguiente, el capellán del barco ofició una misa previa al combate. Sanjinez tendría como frente una playa en el puerto de Arromanches plagada de minas, alambres de púas y nidos de ametralladoras. Ya había pasado el “Día D”, pero la Muralla del Atlántico de Hitler era un auténtico jardín de la muerte.

“Yo quería de todo corazón ir a la guerra. Vivía solo desde los 12 años. Quería algo que me levantara un poco el espíritu”, cuenta Sanjinez a CARETAS desde Pucallpa. Un amigo le comentó que existía la posibilidad de viajar a Europa para pelear en la Segunda Guerra Mundial. Entonces acudió a la embajada de Bélgica para ofrecerse como voluntario.

Después de un examen médico y una autorización del gobierno peruano viajó a Estados Unidos, donde pasó por Nueva Orleans, Miami y Nueva York. Luego  recaló en Montreal, Canadá, donde recibió entrenamiento militar durante seis meses. Pasado ese periodo llegó a Inglaterra. Allí esperaron hasta que le tocó el turno de embarcarse a Normandía con otros peruanos que también formaron parte de la brigada Piron: Carlos Oyanguren y Carlos Pérez Barreto.

El primero, a quien conoció en Inglaterra, murió ahogado mientras desembarcaba en la playa. Su viejo amigo desde que salió del Perú, Pérez Barreto, murió después de la guerra. En palabras de Sanjinez, fue “un gran soldado y un campeón”. Los tres pertenecieron a la primera y segunda compañía motorizada.

Otro peruano que combatió en la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con registros de la Federación Nacional de Veteranos de la Brigada Piron, fue Luis Chirichigno, quien estuvo destacado en la unidad de artillería. Sanjinez no lo recuerda, pero sí tiene presente a Arnaldo Zamora aunque este último no figura entre los combatientes de la brigada.

Según Sanjinez, Zamora convocó a una reunión de soldados latinoamericanos mientras se encontraban en Inglaterra. Entre ellos había chilenos y argentinos. Zamora se negaba a seguir peleando en la guerra. Les propuso a sus compatriotas adherirse a su postura, pero Sanjinez, Pérez Barreto y Oyanguren la rechazaron, pues estaban decididos a quedarse hasta el final de la guerra.

Zamora estaba casado con una británica y regresó al Perú, donde trabajó como periodista en La Prensa. Su paso por el diario de Pedro Beltrán fue retratado en la novela Los últimos días de La Prensa de Jaime Bayly, quien lo bautizó como ‘Zamorano’. Al menos en la ficción, Zamora siempre se jactó de recibir condecoraciones, medallas por pelear en la guerra y rematar a los soldados alemanes.

Sanjinez recibió su primer reconocimiento 12 años después de regresar al Perú. Tras llegar a Normandía, la brigada Piron pasó por Bélgica y Holanda. Después de sendas batallas contra los alemanes en su territorio, fue disuelta en abril de 1945. Hoy Sanjinéz es un Caballero de la Legión de Honor de Francia. Un merecido reconocimiento para quien puso en riesgo su vida en aras de la libertad. (JR)